No tiene que ver con el deporte: el nuevo hábito que aumenta la expectativa de vida, según un reconocido neurólogo
Si bien el ejercicio físico es irremplazable y uno de los grandes aliados de la salud a largo plazo, existe otro hábito que también puede aumentar la expectativa de vida y que no está directamente vinculado con la actividad física.

Vivir más y mejor es el deseo de muchas personas y, gracias a los avances de la ciencia, hoy ese objetivo es cada vez más alcanzable a través de hábitos saludables. Comer bien, hacer ejercicio, descansar adecuadamente y mantener la mente activa son pilares clave para una longevidad plena. En este último punto, el aprendizaje constante aparece como un factor fundamental para entrenar el cerebro.
Si bien el ejercicio físico es irremplazable y uno de los grandes aliados de la salud a largo plazo, existe otro hábito que también puede aumentar la expectativa de vida y que no está directamente vinculado al deporte: aprender idiomas.

Así lo explica el reconocido neurólogo Conrado Estol a través de su cuenta de Instagram (@dr.conradoestol). Según el especialista, “el hecho de aprender un idioma activa mecanismos cerebrales que hacen que mejoren la atención y la memoria”, y agrega que investigaciones recientes demostraron que también puede incrementar la expectativa de vida.
Aprender idiomas puede aumentar la expectativa de vida: qué dicen los estudios
Un estudio publicado en la revista Nature Aging respalda esta afirmación. La investigación señala que hablar varios idiomas puede retrasar el envejecimiento cerebral, un proceso asociado a la disminución progresiva de la velocidad de procesamiento, la atención y otras funciones cognitivas.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron datos de más de 86.000 personas sanas de entre 51 y 91 años, provenientes de 27 países europeos. Los resultados mostraron que quienes utilizan regularmente más de un idioma tienen aproximadamente la mitad de probabilidades de presentar signos de envejecimiento biológico en comparación con quienes hablan solo uno.
“El multilingüismo se identificó como un factor protector, mientras que el monolingüismo aumentó el riesgo de envejecimiento acelerado”, detalla el estudio. Según los autores, el uso de varios idiomas fortalece las redes cerebrales al ejercitarlas de manera constante, un efecto que se potencia cuando las personas se sumergen en distintos entornos y culturas.
Cómo se llevó a cabo el estudio
La investigación incluyó a participantes de entre 50 y 90 años y comparó la edad cronológica con la edad biológica o metabólica, un indicador que refleja el estado general de salud del organismo. Tras ajustar múltiples variables, los resultados fueron claros: quienes hablaban más de un idioma —y especialmente aquellos que dominaban dos o más— mostraban un envejecimiento más lento y una mayor expectativa de vida, tal como explica el propio Estol.

El deporte que se asocia con una mayor longevidad
El reconocido médico Conrado Estol, neurólogo y referente en salud y bienestar, compartió en su cuenta de Instagram (@dr.conradoestol) cuál es el deporte que, según la evidencia, se asocia a una mayor longevidad.
“Se han medido distintos ejercicios y el tenis es el que más extiende la vida. Casi 10 años de vida extendida con tenis”, explica el especialista. ¿La razón? “Es un deporte muy social y, aunque se practique menos horas por semana, prolonga la vida más que correr o ir al gimnasio”, agrega.

Además, destaca los beneficios generales de la actividad física: “El ejercicio disminuye el riesgo de demencia y también reduce el riesgo de infarto. Todo el mundo debería poder pararse en un pie 30 segundos con los ojos abiertos —y 15 segundos con los ojos cerrados— en una sola pierna. La frase es: el ejercicio no es opcional si querés llegar a los 100 años con una capacidad cognitiva y física óptimas”.
El tenis, uno de los deportes que más alarga la vida
La ciencia señala al tenis como uno de los deportes más asociados con la longevidad. No es casualidad: combina un intenso trabajo cardiovascular con interacción social y un desafío cognitivo constante que exige coordinación, anticipación y rapidez mental.

Ahora bien, algo clave: cualquier ejercicio es beneficioso. Caminar, nadar, correr, levantar pesas, bailar… todo suma. Lo esencial es mover el cuerpo todos los días. Pero el tenis tiene una particularidad: reúne, en una misma actividad, movimiento intenso, mente activa y conexión humana.
Ese combo fortalece el corazón, potencia el cerebro y mejora el ánimo. Y cuando esas tres áreas están alineadas, los años de vida —y de buena vida— se multiplican.

















