Un estudio de Harvard relaciona el consumo moderado de café y té con menor riesgo de demencia. Foto: Pixabay.
Un estudio de Harvard relaciona el consumo moderado de café y té con menor riesgo de demencia. Foto: Pixabay.

La relación entre el consumo habitual de café y té y el riesgo de desarrollar demencia lleva años despertando interés tanto en la comunidad médica como entre quienes buscan proteger su salud cerebral. En ese debate, nuevas investigaciones vuelven a poner el foco en estas bebidas, diferenciando entre café con cafeína, descafeinado y distintos tipos de té, y analizando cómo cada uno podría influir en la función cognitiva a largo plazo.

Un estudio reciente publicado en la revista científica JAMA examinó los hábitos de consumo de más de 130.000 personas en Estados Unidos a lo largo de más de cuatro décadas. El objetivo fue evaluar si beber café o té de forma regular, y especialmente si estas infusiones contienen cafeína, se asocia con un menor riesgo de demencia y con un mejor desempeño cognitivo con el paso de los años.

Qué revelan los datos sobre café, té y salud cognitiva

La investigación estuvo a cargo de Yu Zhang, de la Universidad de Harvard, y se basó en datos del Nurses’ Health Study y del Health Professionals Follow-up Study. Estas dos grandes cohortes siguen desde hace décadas a profesionales de la salud para analizar la relación entre hábitos de vida y enfermedades crónicas.

Café; cafeína. Foto: Unsplash.
Un estudio de Harvard relaciona el consumo moderado de café y té con menor riesgo de demencia.

La muestra incluyó a 86.606 mujeres y 45.215 hombres que, al inicio del seguimiento, no presentaban antecedentes de cáncer, Parkinson ni demencia. El consumo de café, té y otras bebidas se registró mediante cuestionarios que los participantes completaban cada dos a cuatro años, lo que permitió reconstruir patrones de consumo a largo plazo.

¿Cuántas tazas por día?

El trabajo llamó la atención del cardiólogo y divulgador científico Eric Topol, quien destacó sus resultados en redes sociales y contribuyó a amplificar su impacto. Según explicó, el beneficio observado se concentró en quienes consumían café o té con cafeína, especialmente en cantidades moderadas, cercanas a dos tazas diarias.

Durante el período de seguimiento se detectaron 11.033 casos de demencia. Al analizar los datos, los investigadores observaron que quienes consumían mayores cantidades de café con cafeína presentaban un riesgo significativamente menor de desarrollar esta enfermedad.

En términos concretos, entre quienes más café con cafeína bebían se registraron 141 casos de demencia cada 100.000 personas, frente a 330 casos en el grupo con menor consumo, lo que equivale a una reducción del riesgo cercana al 18%.

El beneficio observado se concentró en quienes consumían café o té con cafeína, especialmente en cantidades moderadas, cercanas a dos tazas diarias. Foto: Unsplash.

Además, las personas con mayor ingesta de café con cafeína reportaron menos dificultades de memoria y concentración en las evaluaciones realizadas durante el estudio.

En el caso de las mujeres del Nurses’ Health Study, también se observaron resultados ligeramente superiores en pruebas específicas de memoria y razonamiento, aunque las diferencias se atenuaron al considerar el desempeño cognitivo global.

El efecto más marcado apareció en quienes consumían entre dos y tres tazas diarias de café con cafeína o entre una y dos tazas de té. En contraste, el café descafeinado no mostró una asociación significativa ni con el riesgo de demencia ni con el rendimiento cognitivo.

Qué dicen los expertos y cuáles son los límites del estudio

Pese a estos resultados, los propios autores subrayan la necesidad de interpretar los datos con cautela. En declaraciones recogidas por The Guardian, Yu Zhang aclaró que el estudio no permite establecer una relación causal directa. “No se puede afirmar que el café o el té prevengan la demencia, aunque se trata de la evidencia más sólida disponible hasta ahora y es coherente con mecanismos biológicos plausibles”, explicó.

Café; cafeína. Foto: Unsplash.
Las personas con mayor ingesta de café con cafeína reportaron menos dificultades de memoria y concentración.

También advirtió que estas bebidas no deben considerarse una solución milagrosa y que la salud cerebral depende de un conjunto amplio de hábitos saludables.

Otros especialistas coincidieron en señalar las limitaciones propias de los estudios observacionales. Tara Spires-Jones, profesora de neurodegeneración en la Universidad de Edimburgo, destacó que, aunque se trata de un trabajo de gran calidad y con una muestra muy amplia, no es posible asegurar que la cafeína sea la causa directa de la menor incidencia de demencia observada.

En la misma línea, Naveed Sattar, profesor de medicina cardiometabólica en la Universidad de Glasgow, sostuvo que los resultados son sugerentes, pero no concluyentes. Según explicó, es posible que quienes consumen café o té de forma moderada también mantengan estilos de vida más saludables en general, y que ese conjunto de factores sea el verdadero responsable de una mejor salud cerebral.