
El 15 de mayo de 1993 se estrenó en el Festival de Cine de Cannes, una película romántica que desafió los convencionalismos propios del género y le agregó una dimensión erótica y hasta psicológica a su historia. Se trata de El Piano (The Piano), un filme escrito y dirigido por Jane Campion, una realizadora neozelandesa conocida por otro reciente éxito titulado El Poder del Perro, y protagonizado por Holly Hunter, Harvey Keitel y Sam Neil. Además, la indudable revelación de la cinta, sin dudas, fue Anna Paquin, quien por ese entonces tenía solo 11 años.
Un año después de su lanzamiento en pantalla grande, la película recibió 8 nominaciones a los premios Oscar entre las que encontraron: Mejor película; Mejor director para Jane Campion; Mejor actriz para Holly Hunter; Mejor actriz de reparto para Anna Paquin; Mejor guion original para Jane Campion; Mejor fotografía; Mejor diseño de vestuario; y Mejor montaje.
Finalmente, la Academia entregó solo tres galardones, en este caso, para Holly Hunter, una pequeña Anna Paquin, que se convirtió en la segunda actriz más joven en recibir un Oscar, y para Jane Campion en la categoría de guion original.

Deseo, represión y silencio: cómo es la historia de El Piano (The Piano), la película romántica erótica con Holly Hunter y Harvey Keitel
Mediados del siglo XIX, Escocia. Ada, una joven madre muda que acaba de enviudar intenta continuar con su vida acompañada de Flora, su hija de 10 años, y su piano, fuente de su inspiración y a partir del cual logra expresar sus sentimientos. Sin embargo, su padre decide organizarle un matrimonio con un terrateniente llamado Alisdair Stewart en Nueva Zelanda.
Así viaja hacia el continente de Oceanía para conocer y comenzar a convivir con su futuro esposo. Ya desde el primer momento, la conexión entre ambos no fluirá, sobre todo, porque el hombre no querrá que Ada toque su preciado piano y optará por dejarlo en medio de la playa.

Algunos días después, entrará en escena George Baines, un hombre inglés que habita cerca de la casa de Alisdair y que ha entrado en contacto con las costumbres de los maoríes (un pueblo aborigen de Nueva Zelanda). Baines decidirá quedarse con el piano y le propondrá una suerte de “intercambio” a Ada: ella podrá recuperar el instrumento si accede a tener una serie de encuentros con él.
Todo empezará para Baines como una sesión de mera contemplación y escucha de las piezas musicales, pero poco a poco las citas se irán haciendo cada vez más cercanas hasta transformarse en una dinámica de roces y erotismo.
A partir de ahí, tanto Baines como Ada descubrirán que cada vez se sienten más atraídos el uno con el otro derivando en un vínculo sumamente complejo cargado de deseo, ansiedad y represión.
El Piano (The Piano) y el poder de la música
En esta película dirigida por Jane Campion, la música es todo. No solo acompaña a Ada en su forma de expresión, también es la melodía de la historia de dos personas que intentan vivir su amor y un tercer personaje que deberá soportar el rechazo. La banda sonora estuvo compuesta por Michael Nyman y el tema que destaca es The Heart Asks Pleasure First (El corazón pide placer primero), que es el que Ada toca al principio del filme y en varias ocasiones.

Nyman confesó hace no mucho tiempo que compuso la música de El Piano pensando en cómo se vería Holly Hunter tocando el instrumento. En una entrevista con el diario británico The Guardian, el compositor indicó que, durante el proceso previo, escuchó una grabación de Hunter cantando y pensó que sería una buena idea que la música tuviera un “tono reflexivo y lírico”, debido a que el piano es efectivamente la voz de Ada en el filme.
¿El Piano (The Piano) está en streaming?
El Piano no está disponible en streaming en Argentina. En tanto, en España sí se puede ver en Prime Video. Sin embargo, también se puede encontrar en ciertos servicios gratuitos.

Es una película sumamente recomendable, en escuela, para aquellos que valoran el cine romántico. El Piano no solo explora el vínculo amoroso entre Ada y Baites o de repulsión con Alisdair, también Ada se permite explorar su propia sexualidad y su autonomía. Ella elige cómo manejar su cuerpo y decide qué expresar o no en todo momento, algo nada sencillo para una mujer en aquellos años.




















