El ataque de Bahí Agradable durante la Guerra de Malvinas
El ataque de Bahí Agradable durante la Guerra de Malvinas

Se cumplieron 43 años del inicio de la Guerra de Malvinas, un conflicto bélico que enfrentó a la Argentina con Reino Unido en reclamo legítimo de la soberanía sobre las islas.

El 8 de junio de 1982 pasó a la historia. Ese día, dos ráfagas de aviones argentinos atacaron a la Armada británica para propiciarle su jornada más negra desde la Segunda Guerra Mundial en Bahía Agradable. Los británicos intentaban hacer pie en un área cercana a Puerto Argentino y así recuperar la capital de las islas, en control argentino desde el 2 de abril.

El buque auxiliar Sir Galahad en llamas
El buque auxiliar Sir Galahad en llamas

La mayor humillación británica

Los británicos, convencidos de su superioridad, se preparaban para desembarcar municiones blindadas y tropas de élite sin cobertura aérea. Un error que pronto pagarían porque comenzaría el día más negro de la flota británica. Buscaban hacerse fuertes en dos posibles lugares para avanzar sobre las posiciones argentinas que protegían a Puerto Argentino. Se pensó en Bahía del Aceite, en el noreste de la isla Soledad, con una sinuosa y estrecha entrada en la costa, pero temieron quedar encerrados por la marina argentina. Y se pensó en Bluff Cove, frente a Puerto Fitz Roy, a 14 millas al suroeste de la capital de las islas. El último punto fue elegido.

El Sir Galahad llevaría a una Compañía de Guardias Galeses junto a una sección de morteros y elementos de apoyo en Puerto Fitz Roy y debían caminar hasta Bluff Cove. No llevaría escolta naval porque pensaban completar el viaje antes de que las fuerzas argentinas alcanzasen a reaccionar. Robin Green, capitán del Sir Tristam, consciente del peligro al que se enfrentarían, le habían prometido que le enviarían munición adicional, pero nunca lo hicieron.

En Río Grande, cinco hombres se preparaban para algo histórico: Carlos Cachón, Daniel Gálvez, Hugo Gómez, Carlos Rinke y Leonardo Carmona, despegan a bordo de sus A4 Skyhawk sin saber que volverán aunque decididos a todos. Mientras avanzan, vuelan tan bajo que desaparecen de todos los radares y saben que detener el desembarco británico era cuestión de vida y muerte. Si ellos se establecían en las costas, Puerto Argentino estaría a su merced.

El entonces Teniente Daniel Eduardo Gálvez en su Skyhawk A-4B, héroe de Malvinas
El entonces Teniente Daniel Eduardo Gálvez en su Skyhawk A-4B, héroe de Malvinas

De repente, se desata el infierno. Dos siluetas grises se recortan en la bruma, son los buques británicos cargados con la guardia personal de la Reina Isabel II que se convierten en un blanco perfecto para los argentinos.

El primer A4-B piloteado por el primer teniente Cachón arrojó sus bombas en el centro del buque; el alférez Carmona quiso hacer lo propio pero las bombas no se desprendieron. El teniente Rinke comprobó los impactos de los proyectiles y lanzó sus bombas que pasaron rozando la cabeza de los británicos, rebotaron en el agua y estallaron en la playa, donde había materiales y hombres.

Una de las bombas había estallado en la cafetería y otra debajo de un vehículo que llevaba combustible para las baterías de misiles Rapier. Se desató un incendio. Los hombres gritaban, mientras se sucedían las explosiones de las cajas de municiones. La gente comenzó a agolparse en las escaleras que iban a la cubierta. La chimenea voló por el aire.

Enseguida acudieron cuatro helicópteros Sea King, uno Wessex, cuyas aspas hacían envolver con ese humo negro a los hombres. El éxito de la primera incursión hizo que se planifiquen tres salidas más, dos de A4-B y una de A4-C, que partieron cuando la primera escuadrilla estaba aterrizando.

El primer avión vio al Sir Galahad desprendiendo una gruesa columna de humo y cerca el lanchón de desembarco Foxtrot-4. Se lanzó al ataque con la escuadrilla.

A las tres de la tarde despegó de Río Gallegos la segunda oleada que a las 16:50 hundió la lancha de desembarco Fearless, que transportaba vehículos, perdiendo la vida media docena de marines. La embarcación terminaría hundiéndose con su carga.

Guerra de las Islas Malvinas, soldados argentinos, comabtientes, NA
Guerra de las Islas Malvinas, soldados argentinos, comabtientes, NA

Una tercera oleada estaba formada por A-4C del Grupo 4 de Caza, armados con bombas retardadas por paracaídas. A las 15:36 despegaron el capitán Mario Caffarati; los tenientes Atilio Zattara y Daniel Paredi y el alférez Carlos Codrington. Encontraron una intensa actividad antiaérea enemiga, donde les disparaban con todo: desde misiles hasta con armas portátiles.

Decidieron arrojar las bombas en donde se concentraron las tropas y los suministros y escaparon perseguidos por los misiles. El infierno que se había desatado entre el fuego antiaéreo.

Los ingleses declararon 50 muertos y 57 heridos, casi todos con graves quemaduras; 39 muertos y 28 heridos correspondían a los Guardias Galeses. Pero siempre se habló de 200 bajas. La acción de esa jornada pasó a la historia como el “día más negro de la flota”, tal como lo definió el ministro de Defensa John Nott.

El regreso argentino fue una odisea: aviones dañados, sin equipos de navegación y casi sin combustible. Pero aquel día se hizo historia, los pilotos argentinos sabían que habían dañado el orgullo del enemigo, nuevamente demostraron valentía y que no le temían a nada.

Helicópteros británicos se acercaron a rescatar a los sobrevivientes
Helicópteros británicos se acercaron a rescatar a los sobrevivientes

Por qué Reino Unido necesita de las Islas Malvinas

Las islas, Gran Malvina y Soledad, son uno de los territorios más ricos del mundo tanto por sus recursos naturales como su posición geoestratégica. Desde 1982, la población kelper se duplicó con ayuda de un flujo constante de inmigrantes, en su mayoría chilenos, que llegan como mano de obra barata.

La posición geográfica de Malvinas es clave para cualquier operación militar de escala en Sudamérica. No olvidar que Reino Unido tiene allí su base militar más importante y mejor provista de todo el Atlántico Sur, además invierte de manera constante para modernizar su sistema de defensa y fortificarlas.

Islas Malvinas. Foto: REUTERS

Las islas son el mejor punto para controlar el Estrecho de Magallanes y el Pasaje de Drake, un lugar que se vuelve más importante para la economía global. Pero eso no es todo.

Son la llave del Atlántico Sur, una puerta a la Antártida conocido como el continente blanco que cada vez atrae más miradas codiciosas por su riqueza en recursos naturales y una posición geográfica privilegiada.