El trágico final del ARA Villarino, el barco que trajo los restos del General San Martín de regreso a Buenos Aires

Un buque de vapor que sirvió como transporte armado en la Armada Argentina, el primero de guerra trasladado con mandos y tripulación argentina desde Europa. Por qué la historia no lo recuerda y cómo terminó hundido en la Patagonia.

El buque que trajo los restos de San Martín a la Argentina
El buque que trajo los restos de San Martín a la Argentina Foto: Archivo

El 22 de abril de 1880 los restos del general José de San Martín emprendían su regreso a la Argentina desde Francia. Fallecido el 17 de agosto de 1850, el padre de la patria pasó casi 20 años enterrado en un cementerio parisino.

Tras la muerte en su casa de Boulogne-sur-Mer, San Martín fue enterrado en la catedral de dicha ciudad hasta que en noviembre de 1861 fue trasladado a la bóveda de la familia Balcarce en el cementerio de Bronoy en las afueras de París. Unos años después, en 1864, se sancionó la ley para autorizar al Poder Ejecutivo argentino a realizar los gastos correspondientes para el regreso de sus restos. Poco se habla de aquel buque que realizó el viaje y el trágico final de un emblema, el ARA Villarino.

Mausoleo de San Martín Foto: cultura.gob

El ARA Villarino

Al morir el 28 de febrero de 1875 Mercedes San Martín, hija del general y esposa de Mariano Balcarce, ministro argentino en París, quien se había opuesto a separarse de los restos de su padre mientras viviera en Francia, se activaron los proyectos para que el Libertador regrese al país.

Por encargo de Manuel Rafael García Aguirre, ministro de la República Argentina en Londres, fue contratada su construcción a los astilleros Cammell, de Cammell Laird, de Birkenhead. En 1879 fue colocada su quilla y el 24 de febrero de 1880 fue botado en Liverpool. Tenía 8 velas, una superficie de 954 m² y la altura del palo mayor alcanzaba los 26 m. Su eslora máxima era de 56,37 m., 9,14 m de manga, 4,56 m de puntal, 3,96 m de calado y un desplazamiento de 1192 toneladas.

Monumento Ara Villarino, ubicada en la rambla de Puerto Madryn Foto: Instagram @lean_elturista

El histórico viaje

Fue elegida para cumplir una de las tareas más simbólicas de la historia argentina: traer de regreso a San Martín, quien manifestó en vida su deseo de que su cuerpo descanse en Buenos Aires, lo dijo en 1844 en su testamento: “Prohíbo el que se me haga ningún género de Funeral, y desde el lugar en que falleciere se me conducirá, directamente, al Cementerio sin ningún acompañamiento, pero sí desearía, el que mi corazón fuese depositado en el de Buenos Aires”.

El 21 de abril del mismo año se exhumaron las reliquias del Libertador en Brunoy y de allí trasladadas a El Havre, en donde mediante una solemne ceremonia fueron depositadas en la capilla ardiente del buque. Un día después comenzó el viaje.

Los restos arribaron a Sudamérica en mayo, primero el 22 pasó por Uruguay donde fueron venerados por el pueblo charrúa y el 28 finalmente llegaron a Buenos Aires. Un cortejo acompañó a una carroza fúnebre que tuvo una primera parada en Plaza San Martín, donde el primer mandatario Avellaneda, el expresidente Domingo Faustino Sarmiento y el embajador de la República del Perú en Argentina, Evaristo Gómez Sánchez, pronunciaron diferentes discursos. Tras la finalización de los mismos se dirigieron al último destino: la Catedral. Se estima que entre 30 a 100 mil personas estuvieron presentes.

En 1899 el barco fue despedazado por un temporal a la altura de Camarones Foto: Fundación Histarmar

El triste final del buque

El traslado lo convirtió en un emblema nacional, una especie de custodio de la memoria patria, pero después de aquella travesía siguió navegando hacia el sur. Recorrió la Patagonia, hizo zarpe de prefecturas, llevó personas, cargamentos y comunicación a una región donde la presencia del Estado todavía era frágil.

En 1976 la hélice fue recuperada del mar Foto: Instagram @lean_elturista

El 16 de marzo de 1899, mientras efectuaba su viaje 101 al sur, el Villarino fue arrojado sobre las restingas de las Islas Blancas, en Bahía Camarones. Eso causó que se destruyera totalmente, aunque sin pérdida de vidas gracias al auxilio del crucero 9 de Julio.

Décadas después, en 1976, se realizó el Operativo Camarones, donde un grupo de buzos de la Agrupación de buceo Hermandad del Escrófalo hallaron sus restos y rescataron objetos que se destinaron a museos del país.

Acompañada por un busto del "Padre de la Patria", hoy en día es un sitio de alta concentración Foto: Instagram @lean_elturista

Para noviembre de 1986 se realizó una segunda expedición donde se filmó conjuntamente un documental con el equipo de “Historia Argentina Secreta”, donde se terminaron de rescatar piezas que fueron donadas al Instituto Nacional Sanmartiniano y a la Armada.