Secretos de CABA: la imponente cúpula de 952 espejitos que homenajea a un catalán y cuya restauración fue de película

Al alzar la vista podemos descubrir magníficos detalles de la arquitectura de Buenos Aires, estas construcciones de diversos tamaños son parte de la historia y marcan una época de aquella capital que se parecía a París.

La cúpula es considerada una joya porteña
La cúpula es considerada una joya porteña Foto: Instagram @visitbuenosaires

Con el paso del tiempo, el fenómeno cúpulas en Buenos Aires se volvió un atractivo turístico, aquel con el cual es posible redescubrir un esplendor que tuvo lugar entre fines del siglo XIX y principios del XX. Era el elemento arquitectónico que se utilizaba para marcar las esquinas, un signo del progreso de la burguesía argentina y que ayudaba a valorizar las propiedades. Afortunadamente, hay varias que sobreviven al paso del tiempo, cada una con historia propia.

Estas construcciones son de distintos estilos arquitectónicos como el árabe, el español y el ruso, se mezclaron con el art noveau, que estaba de moda en Europa y empezaba a llegar a la capital argentina. En esta oportunidad hablaremos de la que homenajea al mayor exponente del arte catalán: Antoni Gaudí.

Quién fue Gaudí

Fue un arquitecto catalán reconocido internacionalmente como el máximo exponente del modernismo y creador de un legado arquitectónico único. Nació el 25 de junio de 1852, murió el 10 de junio de 1926.

Antoni Gaudí Foto: Wikipedia

Sus obras se distinguen por incorporar constructivas inspiradas en la naturaleza y poseer un profundo simbolismo religioso, ya que su vida estuvo marcada por la influencia del catolicismo.

Sus trabajos más importantes son la Sagrada Familia, la Casa Vicens, el Palacio Güell, la Batlló, el Park Güell y La Pedrera. Estos monumentos, junto a la cripta de la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló, están dentro del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

La cúpula inspirada en Gaudí

Ubicado en la esquina de Rivadavia y Ayacucho, muy cerca del Congreso de la Nación, yace el edificio que lleva inscripta la frase en catalán “No hi ha somnis impossibles” (“No hay sueños imposibles”). Inspirado en el arquitecto Antoni Gaudí, es considerado uno de los secretos mejor guardados del Microcentro.

Construido en 1907 por el ingeniero Eduardo Rodríguez Ortega, nació originalmente como casa de rentas. Fue uno de los primeros en usar ferrocemento (una especie de padre del hormigón armado) y su estética rompía con la arquitectura tradicional.

Tiene la frase “No hay sueños imposibles” en catalán Foto: Instagram @visitbuenosaires

Lo más llamativo son sus similitudes con la Casa Batlló, como las ornamentaciones florales, formas curvas, figuras femeninas y hasta réplicas de la famosa Puerta del Dragón de Barcelona.

Pero su gran joya es su cúpula hecha con 952 piezas de vidrio espejado que se divide en tres niveles: una planta baja con recepción, un dormitorio rodeado de aberturas ovaladas y un cupulín que funciona como mirador con telescopio. Para los turistas que gustan de recorrer del cetro porteño hay una buena noticia porque todos estos detalles se pueden ver desde el exterior, ya que no encuentra abierto al público.

En la intersección de Av. Rivadavia y Ayacucho se encuentra esta gema porteña Foto: Instagram @visitbuenosaires

A pesar de su belleza e impacto arquitectónico, esta pieza pasó al olvido hasta 1999, ese año una empresa compró el último piso y decidió restaurarla. El arquitecto Fernando Lorenzi encabezó la recuperación total del sector donde se rehicieron la herrería, limpiaron los frentes, recuperaron las ornamentaciones originales y sumaron una iluminación especial que resalta el brillo de la cúpula por las noches. Fue durante este trabajo que se agregó la frase en catalán.