Campo de la Gloria donde se produjo el combate
Campo de la Gloria donde se produjo el combate Foto: Archivo

“La historia la escriben los que ganan”, una frase recurrente para entender cómo se gestan los relatos de la historia universal y la argentina. Entre aquellos victoriosos que decidieron construir una versión “oficial” de los hechos decidieron que el gran villano tendría que ser Juan Manuel de Rosas, “El Restaurador” que supo ser gobernador de Buenos Aires y cayó ante las tropas de Justo José de Urquiza en la Batalla de Caseros.

Entre los años que estuvo en el poder debió enfrentar varios desafíos que hicieron tambalear su gobernación, una de ellas fue el enfrentamiento ante -nada menos- que las tropas anglo-francesas, las más poderosas de la época. ¿El motivo? La libre circulación de los ríos para la comercialización. Uno de esos combates se libró en San Lorenzo, aquel mítico lugar de Santa Fe, donde el Regimiento de Granaderos, creador por José de San Martín, tuvo su bautismo de fuego.

Batalla de Vuelta y Obligado Foto: Archivo

El otro San Lorenzo

La batalla tuvo lugar en el marco de la Guerra del Paraná, el 16 de enero de 1846, entre las fuerzas de la Confederación Argentina, al mando de Lucio Norberto Mansilla -cuñado de Rosas- y parte de la escuadra anglo-francesa que mantenía bloqueado el acceso a los puertos sobre el río de la Plata y el río Paraná.

El combate tuvo lugar en las inmediaciones del Campo de la Gloria, allí mismo San Martín en 1813 libró el único enfrentamiento en suelo argentino.

Después del Paso del Tonelero el 9 de enero del mismo año, Mansilla se dirigió hacia la ciudad santafecina, donde ubicó 8 cañones ocultos entre la maleza, 250 carabineros y 100 infantes sobre las barrancas del río Paraná, esperando la llegada del convoy que continuaba navegando río arriba.

Mansilla y Juan Bautista Thorne Foto: Archivo

Al mediodía del 16 de enero aparecieron el vapor HMS Gorgon, la corbeta Expeditive, los bergantines Dolphin y King, y dos goletas armadas, que trasportaban en total 37 cañones de grueso calibre e iban acompañados por 52 barcos mercantes.

Al llegar a San Lorenzo, la Expeditive y el Gorgon hicieron disparos a bala y metralla sobre la costa para intentar descubrir las fuerzas de Mansilla, que había ordenado a sus tropas permanecer ocultos en sus puestos. Cuando todo el convoy se encontraba frente a la posición de las fuerzas argentinas, el jefe ordenó abrir el fuego de las baterías comandadas por los capitanes José Cerezo, Santiago Maurice y Álvaro de Alzogaray. El ataque fue certero y, en poco tiempo, los buques mercantes escaparon desmantelados hacia arroyos cercanos.

A las cuatro de la tarde el combate todavía continuaba cuando el viento de popa envió a las embarcaciones hacia el norte hasta aproximarse a la zona conocida como punta del Quebracho. Allí Mansilla reconcentró sus fuerzas y batalló hasta la caída de la tarde, dejando el convoy aliado con importantes daños en los buques de guerra, con pérdidas considerables en las mercaderías y con 50 hombres fuera de combate.

Placa que recuerda el otro combate en San Lorenzo Foto: Archivo

Las pérdidas del bando argentino fueron casi insignificantes, mientras que cuando la escuadra enemiga arribó a Corrientes, la tripulación estaba hambrienta y enferma de escorbuto. El último combate fue el 4 de junio en el Quebracho, que traería conversaciones de paz.

En el histórico campo, una de las placas conmemorativas hace alusión a este combate, el único vestigio de aquel hecho que la historia oficial intentó correr.