Sable corvo de San Martín
Sable corvo de San Martín Foto: Gobierno argentino

La joya del Museo Histórico Nacional, el sable corvo que perteneció al General Don José de San Martín, dejará de ser custodiado por el lugar. El traspaso de la emblemática reliquia tendrá lugar el 7 de febrero próximo en el marco de los actos por el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo, de acuerdo a la información oficial difundida.

Según se supo,la custodia pasará a ser del Regimiento de Granaderos a Caballo en su cuartel del barrio porteño de Palermo después de permanecer durante más de una década en el Museo Histórico Nacional. Mileiserá quien entregue formalmente el sable en la ceremonia, según informó la Municipalidad de San Lorenzo.

El sable corvo se exhibe en el Museo Histórico Nacional
El sable corvo se exhibe en el Museo Histórico Nacional

La decisión oficial apunta a asegurar “la correcta administración, preservación y seguridad de un bien histórico del Estado Nacional. Devolverles a los suyos lo que es propio”, según consta en el borrador del decreto al que tuvo acceso Infobae. De esta manera, este bien preciado para todos los argentinos suma un capítulo más en su intensa historia de más de 200 años.

La historia del sable corvo de San Martín

Uno de sus objetos más preciados durante las guerras por la independencia fue su sable corvo. Este fue adquirido por el Don José en su estancia en Londres, poco después de dejar España. Con el tiempo armaría su Regimiento de Granaderos a Caballo con armas similares, ya que las consideraba ideales para los ataques de carga de caballería.

Tras su exilio, el arma quedó en la ciudad de Mendoza en manos de una familia amiga. En una carta posterior escrita a su yerno Mariano Balcarce y a Merceditas les solicita que le envíen la espada a Europa, quedando en su posesión hasta su muerte del 17 de agosto de 1850. Más de un siglo después, este objeto vuelve a quedar en medio de la polémica.

Tras su exilio, el arma quedó en la ciudad de Mendozaen manos de una familia amiga. En una carta posterior escrita a su yerno Mariano Balcarce y a Merceditasles solicita que le envíen la espada a Europa, quedando en su posesión hasta su muerte del 17 de agosto de 1850. Y después, ¿qué fue de su destino?

Museo Histórico Nacional. Foto: turismo.buenosaires.gob.ar
Museo Histórico Nacional. Foto: turismo.buenosaires.gob.ar

El testamento de San Martín y el destino del sable

Para marzo de 1838, Francia bloqueó el puerto de Buenos Aires debido a un conflicto diplomático con Rosas y para el 29 de octubre de 1840, se firmó el Tratado Arana-Mackau que acordó que Buenos Aires indemnizaría a ciudadanos franceses por las pérdidas del conflicto, que ningún ciudadano francés tendría más privilegios que otro extranjero en la Confederación, y que los franceses abandonarían la Isla Martín García devolviendo todo lo secuestrado y levantando el bloqueo al puerto. Por esta acción, San Martín decide legarle su tan preciado sable a Rosas:

“El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”

La historia del sable corvo y cómo llegó a Rosas
La historia del sable corvo y cómo llegó a Rosas

Cuando El Restaurador muere, decidió legar el sable a su amigo Juan Nepomuceno Terrero y, tras su fallecimiento, que quede en la familia. Años después, en 1896, Adolfo Carranza quien era director del Museo Histórico Nacional, solicita a Manuelita Rosas la donación de dicho objeto, a lo cual acceden. El mismo fue enviado entonces de Londres a Buenos Aires, a donde llega el 4 de marzo de 1897 y es depositado en el Museo Histórico Nacional.

Los robos del sable

Esta reliquia fue robada dos veces. Primero por integrantes de la Juventud Peronista, el 12 de agosto de 1963, con el objetivo de “poner en ridículo al régimen, a las Fuerzas Armadas y hacer algo para levantar el ánimo de los muchachos”. Aníbal Demarco, que tenía la misión de llevarle el Sable a Perón, acordó con otro miembro de la resistencia peronista, el excapitán del Ejército Adolfo Philippeaux, la devolución de la reliquia al Ejército.

El otro hurto tuvo lugar el 19 de agosto de 1965 por otro grupo de la Juventud Peronista y fue entregado un año después a los servicios del Ejército. Quedó bajo custodia del Regimiento de Granaderos en un templete blindado, construido para tal efecto, por donación del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires. Ese fue su lugar por décadas hasta que en 2015 el Congreso de la Nación aprobó la Ley de “Restitución del sable corvo del General San Martín al Museo Histórico Nacional”. Por el momento, aún se lo puede visitar en aquel mítico museo.