San Martín y los Granaderos a Caballo: la historia del regimiento que forjó héroes y cambió América
Nació como una unidad de élite destinada a cambiar el rumbo de la independencia sudamericana. Con disciplina, honor y un entrenamiento sin precedentes, estos soldados protagonizaron batallas clave y forjaron un legado que aún hoy representa los valores más altos del Ejército Argentino.

Cuando José de San Martín llegó a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812, pocos imaginaron que aquel militar de mirada austera y acento español venía a transformar para siempre la historia militar del Río de la Plata. Apenas una semana después, el 16 de marzo de 1812, el Primer Triunvirato lo nombraría teniente coronel de Caballería y le encomendaría el desafío de crear una unidad de élite: el Regimiento de Granaderos a Caballo.
Un cuerpo nacido en tiempos de urgencia
Argentina estaba inmersa en la guerra por su independencia y la improvisación militar era un enemigo tan peligroso como los realistas. San Martín lo vio con claridad al pisar el puerto porteño: hacía falta disciplina, técnica y soldados capaces de resistir un combate moderno.
El Triunvirato aceptó su propuesta y autorizó la creación de un escuadrón completamente nuevo, un cuerpo modelado desde cero con estándares europeos y una rigurosidad casi inédita para la época.

El método San Martín
El Libertador seleccionó personalmente a sus hombres.
No bastaba con saber montar: buscaba coraje sereno, conducta intachable y un compromiso absoluto con la causa americana. Junto a sus colaboradores —entre ellos Carlos María de Alvear y José Zapiola— estableció un código de honor que templaba la moral y la fortaleza física de los futuros granaderos.
Entrenaban en los cuarteles del Retiro y San Martín repetía una máxima que quedaría grabada en la identidad del regimiento:
“Un granadero no es un soldado más: es un ejemplo.”
El bautismo de fuego: San Lorenzo
El 3 de febrero de 1813, en el combate de San Lorenzo, los granaderos demostraron por primera vez la razón de su existencia.
La estrategia impecable de San Martín y la valentía de la unidad permitieron derrotar a una fuerza realista superior en número. Esa primera victoria no solo confirmó la efectividad del regimiento: se convirtió en parte del mito fundacional de la independencia.
El regimiento que cruzó fronteras y liberó naciones
Tras San Lorenzo, los Granaderos a Caballo participaron en prácticamente todas las campañas libertadoras del continente. Combatieron en:
- Chile: Chacabuco y Maipú
- Perú: Nasca, Cerro de Pasco e Ica
- Ecuador: Riobamba y Pichincha
Su presencia fue sinónimo de disciplina, velocidad de ataque y una valentía casi legendaria. En total, protagonizaron más de 20 campañas y 110 batallas, un recorrido militar excepcional para una unidad nacida apenas un año antes.
Disolución, renacimiento y legado
Tras la independencia, el regimiento fue disuelto en 1826, pero su prestigio era tan grande que un siglo después, en 1903, el presidente Julio Argentino Roca lo recreó manteniendo su uniforme original y su nombre: Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”.
En 1909, fue designado escolta presidencial, función que conserva hasta hoy.
Actualmente, su presencia en la Casa Rosada, en ceremonias oficiales y en actos patrios es un recordatorio viviente del proyecto sanmartiniano: un ejército profesional, honorable y profundamente comprometido con la patria.

Por qué los Granaderos aún nos inspiran
Más de dos siglos después de su creación, los Granaderos a Caballo siguen siendo un símbolo nacional. Representan esa mezcla de disciplina, coraje y convicción que permitió liberar medio continente.
San Martín no buscó simplemente formar un cuerpo militar: quiso forjar un ideal de hombre y soldado. Y lo logró.


















