¿Therians a comienzos del siglo XX?
¿Therians a comienzos del siglo XX? Foto: agnargentina

En los últimos días, una serie de fotografías antiguas comenzó a circular en redes sociales, generando curiosidad, debate y no pocas teorías extravagantes. Para muchos usuarios, las imágenes —que muestran figuras humanoides con aspecto de perro o con máscaras animales de gran tamaño— parecían una prueba temprana de comunidades therian, un término moderno asociado a personas que se identifican espiritualmente con animales. Pero la realidad histórica detrás de estas postales es mucho más terrenal y festiva.

Estas curiosas fotografías lo que nos muestran es parte del ingenio y el arte de las fiestas de Carnaval Foto: agnargentina

Lejos de representar movimientos identitarios o prácticas esotéricas, estas fotografías corresponden a las vibrantes celebraciones de Carnaval que florecieron en distintas ciudades del mundo durante las primeras décadas del siglo XX. En aquel período, la creatividad popular encontraba su máxima expresión en las comparsas, carrozas y corsos, donde los disfraces se convertían en verdaderas obras de arte efímero. Las máscaras de animales, especialmente perros y criaturas fantásticas, eran un elemento central para sumar color, humor y espectacularidad a los festejos.

La imaginación colectiva jugaba un papel fundamental: con recursos simples —cartón, tela, alambre, engrudo, y mucha destreza manual— se fabricaban cabezas gigantes y trajes que hoy podrían parecer inquietantes, pero que en su contexto eran pura celebración. La estética, por momentos grotesca, respondía al espíritu lúdico del Carnaval, una fecha en la que las jerarquías sociales se relajaban y la transformación del cuerpo era parte del ritual comunitario.

Carnaval en la antigua Buenos Aires Foto: agnargentina

Cómo era el carnaval en el siglo XX

En ciudades como Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro y varios centros europeos, era habitual ver desfiles encabezados por personajes zoomorfos, comparsas enteras disfrazadas de animales o grupos que competían por tener el disfraz más llamativo. En los corsos porteños —particularmente populares entre 1900 y 1930— estas representaciones fueron un sello característico. La fotografía de Carnaval no solo documentaba el ingenio artesanal, sino también el clima social: alegría colectiva, participación barrial y orgullo por la creatividad propia.

Las imágenes que hoy resurgen en Instagram y TikTok suelen estar descontextualizadas, lo cual alimenta interpretaciones modernas que nada tienen que ver con el contexto histórico real. El concepto actual de therian, vinculado a identidades individuales contemporáneas, no existía durante la primera mitad del siglo XX. Lo que vemos en estas fotos no es una manifestación cultural de ese tipo, sino una muestra del espíritu carnavalesco, donde la metamorfosis temporal formaba parte del juego y la comunidad celebraba sin prejuicios.

El origen de las fotos que intrigan a las redes Foto: agnargentina

El poder de las fotos

También es importante recordar que las fotos antiguas de Carnaval tenían un propósito estético distinto al actual. Muchos fotógrafos buscaban plasmar lo insólito, lo sugestivo y lo humorístico. De esta forma, no es raro encontrar imágenes que hoy parecen casi surrealistas, pero que en su momento eran parte del registro festivo del año.

Por eso, cuando encontramos estas fotografías virales, la mejor forma de interpretarlas es dentro de su marco auténtico: la tradición carnavalesca como escenario de creatividad popular, donde el disfraz animal no ocultaba una identidad profunda, sino que abría paso a la fantasía, la diversión y la libertad expresiva.

En definitiva, estas imágenes no nos hablan de therians a comienzos del siglo XX, sino de algo igual de fascinante: la capacidad humana de inventar, jugar y transformar su mundo, aunque sea por un rato, bajo el brillo y la magia del Carnaval.