Icónica esquina de Chacarita
Icónica esquina de Chacarita Foto: Foto generada con IA

En el corazón de Chacarita, donde la Avenida Corrientes se cruza con la Avenida Federico Lacroze, late una de las esquinas más emblemáticas del transporte porteño. Allí, la estación Federico Lacroze —punto clave de la Línea B del subte y terminal histórica del Ferrocarril Urquiza— ha sido, por casi un siglo, la gran puerta de entrada al barrio y un símbolo de la modernización de la ciudad.

La historia de esta estación tiene dos capítulos fundamentales. El primero comienza en 1897, cuando se inaugura la terminal ferroviaria que luego formaría parte del Ferrocarril General Urquiza. Lleva el nombre del ingeniero y pionero del transporte Federico Lacroze, figura clave del siglo XIX, impulsor del Tramway Rural y del primer tranvía porteño. Aquel edificio inicial —modesto, funcional y pensado para un Buenos Aires en expansión— sería reemplazado a mediados del siglo XX por la monumental terminal racionalista diseñada por Santiago Mayaud-Maisonneuve e inaugurada en 1957.

Federico Lacroze Foto: AGN

El segundo capítulo llega en 1930, cuando se inaugura la estación del Subte B justo debajo de la misma intersección. Ese 17 de octubre abre al público una de las primeras estaciones de la línea, concebida para vincular el centro con los barrios del noroeste, y que durante décadas funcionó como cabecera hasta la extensión a De los Incas–Parque Chas en 2003.

Desde entonces, Lacroze se transformó en un nodo estratégico del transporte porteño. Allí confluyen el tren, el subte y más de quince líneas de colectivos, convirtiéndola en una de las estaciones de mayor movimiento diario y un punto obligado para miles de pasajeros que se trasladan entre la Ciudad y el conurbano.

Estación Lacroze Foto: Wikipedia

Una esquina icónica

Pero Lacroze no es solo una intersección de líneas: es un espacio cargado de identidad barrial. A metros, el Cementerio de la Chacarita impone su presencia histórica, mientras que el Parque Los Andes y su tradicional calesita aportan el toque verde y comunitario que caracteriza la zona.

Y justo en esa misma esquina emblemática, los vecinos y visitantes encuentran uno de los clásicos gastronómicos más queridos de Buenos Aires: la pizzería El Imperio, ubicada frente a la estación, en la esquina de Corrientes y Federico Lacroze. Con más de 75 años de historia, es un ícono porteño donde la pizza al molde —alta, generosa y tradicional— se sirve desde 1947 a toda hora y a todo tipo de público.

Balá nació y se crió en el barrio Foto: turismo.buenosaires

La estación del subte también guarda su propia marca artística: murales históricos como El desatino de Gustavo Grünig (1991) y las obras hiperrealistas incorporadas en 2014 por la agrupación BA Street Art, que convirtieron sus andenes en una pequeña galería subterránea.

En los últimos años, Lacroze fue escenario de obras, renovaciones e incluso protestas, como la apertura de molinetes en el marco de reclamos gremiales, recordándonos que la estación no es un elemento estático sino un organismo vivo dentro del sistema urbano.

Reconocimiento nacional

En 2021, su valor histórico fue finalmente reconocido: la terminal ferroviaria fue declarada Monumento Histórico Nacional, confirmando el peso que tuvo —y tiene— en la historia del transporte argentino.

Hoy, Lacroze sigue siendo el punto donde Chacarita late con más fuerza. Un cruce donde conviven pasado y presente, arquitectura y movimiento constante. Una estación que, más que un lugar de paso, es un capítulo indispensable en la historia de Buenos Aires, con la infaltable presencia de El Imperio como testigo gastronómico de cada viaje, cada encuentro y cada historia del barrio.