Buenos Aires
Buenos Aires Foto: Foto generada con IA

Buenos Aires, esa ciudad que respira modernidad, tradición y ritmo propio, no siempre se llamó así. Detrás del nombre que hoy identificamos inmediatamente con el tango, el Obelisco, el puerto y la idiosincrasia argentina, se esconde una historia menos conocida: la capital del país llevó oficialmente otro nombre durante más de cuatro siglos, un nombre que muchos porteños desconocen: Ciudad de la Trinidad.

La historia comienza en 1536, cuando el adelantado Pedro de Mendoza llegó a estas tierras durante la festividad de la Virgen de la Candelaria. En honor a la devoción de los navegantes sevillanos, bautizó el primer asentamiento como Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. El extenso nombre combinaba dos conceptos: la advocación religiosa de la Trinidad y la figura de la Virgen del Buen Aire, protectora de marineros, cuya historia se remontaba a los puertos mediterráneos y a la Cofradía de los Mareantes de Triana, de la que Mendoza formaba parte.

Juan de Garay y Pedro de Mendoza, fundadores de Buenos Aires
Juan de Garay y Pedro de Mendoza, fundadores de Buenos Aires

Sin embargo, aquel asentamiento inicial no prosperó. Las duras condiciones geográficas, la falta de alimentos y la resistencia del pueblo Querandí terminaron con su abandono definitivo años más tarde. Pero el nombre quedaría grabado en los documentos coloniales, marcando el primer capítulo de una identidad en construcción.

Ciudad de la Trinidad

Recién en 1580, el conquistador Juan de Garay refundó la ciudad más al norte del emplazamiento original. Fue él quien simplificó la denominación y la rebautizó oficialmente como Ciudad de la Trinidad, mientras que “Buenos Ayres” quedó reservado para el puerto que permitía conectar la región con el comercio atlántico. Desde entonces, Trinidad se convirtió en el nombre formal que figuró en actas, documentos y registros administrativos durante más de cuatrocientos años.

Pero mientras la ciudad era Trinidad en los papeles, en la vida cotidiana la población comenzó a preferir el nombre asociado a la Virgen del Buen Aire. La leyenda de la imagen que sobrevivió a una tormenta frente a Cerdeña y que luego se volvió símbolo de protección para navegantes contribuyó a que el término “Buenos Ayres” ganara fuerza popular.

Primera fundación de Buenos Aires
Primera fundación de Buenos Aires

Con el tiempo, el crecimiento político, social y comercial de la ciudad reforzó esta preferencia. En 1776, cuando fue designada capital del recién creado Virreinato del Río de la Plata, su importancia regional se consolidó de manera decisiva. Incluso así, Ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Ayres siguió siendo, oficialmente, el nombre de la capital.

Buenos Aires hoy

Recién en 1996, tras la reforma constitucional de 1994, la historia cambió para siempre: se estableció de manera definitiva que la ciudad pasaba a llamarse Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dejando atrás la denominación colonial que había perdurado desde el siglo XVI.

Parque Lezama, sitio histórico de Buenos Aires. Foto: Pato Daniele

Hoy, este dato sorprende incluso a quienes se consideran amantes de la historia porteña. Saber que Buenos Aires fue Trinidad durante siglos nos invita a mirar la ciudad con otros ojos: una ciudad que cambió de forma, de significado y de nombre, hasta convertirse en el símbolo cultural que conocemos hoy. Una ciudad cuya identidad—como la de sus habitantes—fue, y sigue siendo, un proceso vivo en constante transformación.