La increíble travesía de “La Argentina”: el primer barco nacional que dio la vuelta al mundo y desafió al Imperio español
En plena Guerra de la Independencia, la fragata “La Argentina” se convirtió en el primer barco nacional en dar la vuelta al mundo. Bajo el mando del corsario Hipólito Bouchard, la misión desafió al Imperio español en cuatro continentes y dejó una huella histórica en los mares del planeta.

Mucho antes de que la Argentina se consolidara como nación, una epopeya naval cambió para siempre la historia marítima sudamericana. Se trata del viaje de la fragata “La Argentina”, la primera embarcación bajo bandera nacional que logró dar la vuelta al mundo entre 1817 y 1820, desafiando al poderoso Imperio español en plena Guerra de la Independencia.
Su expedición no solo fue histórica por su magnitud geográfica, sino por su objetivo: llevar la lucha independentista a los océanos, bloquear puertos clave, recuperar territorios y afectar directamente los intereses económicos de la corona. Todo esto mientras navegaba mares donde ningún otro proyecto naval rioplatense había llegado.

Un barco con pasado español que terminó cambiando la historia argentina
Aunque hoy se la recuerde como “La Argentina”, su nombre original era “Consecuencia”, y había sido construída en España. La fragata fue capturada por los corsarios argentinos Hércules y Halcón frente a las costas del Perú, el 28 de enero de 1816.
La operación, dirigida por Guillermo Brown, cambió el destino del navío: fue trasladado a Buenos Aires, restaurado y equipado con decenas de cañones para convertirse en una pieza clave dentro del plan estratégico de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El objetivo era claro: llevar el conflicto con España más allá del continente y desgastar su estructura militar y comercial.
Bouchard: el corsario que llevó la bandera argentina alrededor del planeta
Al mando de la travesía estuvo el marino franco-argentino Hipólito Bouchard, uno de los corsarios más temidos por la corona española y colaborador de José de San Martín. El 27 de junio de 1817, Bouchard zarpó con 179 tripulantes a bordo, iniciando una misión que cambiaría su vida y la historia naval del país.
Su misión tenía respaldo legal: una patente de corso le permitía atacar posiciones, bloquear puertos y capturar naves enemigas con aval del gobierno revolucionario.

Un recorrido digno de película: Madagascar, Manila, Hawái y California
El periplo incluyó acciones decisivas en distintos continentes:
- Madagascar (1817): Bouchard logró impedir el tráfico de esclavos, una hazaña poco conocida pero fundamental para la historia de derechos humanos en la región.
- Manila, Filipinas: tras enfrentarse con piratas malayos, logró bloquear el puerto y hundir 16 naves españolas, afectando directamente el comercio imperial.
- Hawái: recuperó la corbeta Chacabuco, que había sido retenida en la isla.
- California (Monterey, 1818): uno de los momentos más icónicos: tomó la ciudad por unas horas e izó la bandera argentina en territorio norteamericano, un hecho sin precedentes para la joven nación.
La travesía incluyó además acciones en San Juan Capistrano, Acapulco, Sonsonate (El Salvador) y Nicaragua, consolidando su reputación como uno de los corsarios más audaces de la época.
Un impacto estratégico que trascendió océanos
Más allá de las batallas y bloqueos, el viaje de La Argentina logró su cometido: forzar al Imperio español a dispersar recursos, obligándolo a combatir en frentes inesperados y debilitando su capacidad de respuesta. Además, marcó un precedente histórico: por primera vez un barco argentino circunnavegaba el planeta, demostrando una capacidad naval inédita para el movimiento independentista.

Un legado que merece ser contado
La fragata La Argentina no solo dio la vuelta al mundo; también simbolizó la audacia, visión estratégica y determinación de un país que recién nacía. Su historia, aunque muchas veces relegada, conserva todos los elementos de una superproducción cinematográfica: conspiraciones, batallas navales, piratas, conquistas efímeras y un líder dispuesto a cruzar océanos por la independencia.
Hoy, más de 200 años después, su epopeya sigue inspirando y recordándonos que la libertad también se defendió en el mar.


















