El Padre Mugica
El Padre Mugica Foto: Archivo

A medio siglo del Golpe Militar de 1976, la memoria colectiva vuelve a mirar hacia un territorio que fue clave en la historia política y social de la Argentina: el oeste de la Ciudad de Buenos Aires y la zona oeste del conurbano bonaerense. Calles, parroquias, fábricas y barrios populares de esta región se transformaron durante la década del 70 en un verdadero epicentro de resistencia, militancia y enfrentamientos que marcaron a fuego aquellos años de violencia política y represión estatal.

Lejos de ser un fenómeno aislado, el protagonismo del oeste se explica por su composición social, su fuerte identidad obrera y la presencia de organizaciones políticas, sindicales y religiosas comprometidas con los sectores más postergados. En barrios como Floresta, Villa Luro, Liniers, Morón, La Matanza y Moreno, la militancia encontró un entramado social que permitió sostener redes de organización incluso en los momentos más oscuros.

El asesinato del Padre Carlos Mugica: un golpe al compromiso social

Uno de los hechos más impactantes de aquellos años fue el asesinato del Padre Carlos Mugica, ocurrido el 11 de mayo de 1974 en el barrio de Villa Luro, en el oeste de la Ciudad de Buenos Aires. Referente del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, Mugica encarnaba una Iglesia comprometida con los sectores populares y profundamente crítica de las desigualdades sociales.

Parroquia San Francisco Solano de Villa Luro Foto: Wikipedia

Su muerte marcó un antes y un después para la militancia barrial del oeste porteño y del conurbano. El crimen buscó silenciar una voz influyente, pero también disciplinar a una generación que encontraba en la fe y el trabajo territorial una forma concreta de resistencia política y social.

El Combate de William Morris: el inicio de una escalada represiva

El 7 de septiembre de 1970, la localidad de William Morris, entonces perteneciente al partido de Morón y hoy Hurlingham, fue escenario de un hecho que quedaría grabado en la historia política argentina: el Combate de Morris, donde murieron Fernando Abal Medina y Carlos Ramus (Remus), fundadores de Montoneros, tras un enfrentamiento con fuerzas policiales.

Velorio de Abal Medina y Ramus en la iglesia Francisco Solano de Villa Luro
Velorio de Abal Medina y Ramus en la iglesia Francisco Solano de Villa Luro

Ese episodio, ocurrido seis años antes del Golpe Militar, anticipó la violencia política y la lógica represiva que se profundizaría durante la década. El oeste del conurbano comenzaba así a consolidarse como un territorio central en el conflicto entre organizaciones armadas y el Estado.

El Combate de la calle Corro: la guerra en plena ciudad

El 28 de septiembre de 1975, a menos de seis meses del Golpe Militar, el Combate de la calle Corro, en el barrio porteño de Floresta, expuso hasta qué punto la violencia había ingresado en la vida cotidiana. El enfrentamiento armado entre militantes de Montoneros y fuerzas policiales se desarrolló en una zona residencial, conmocionando a vecinos y marcando uno de los últimos episodios armados antes del 24 de marzo de 1976.

La terraza de la casa desde donde cuentan las crónicas Vicki Walsh se pegó un tiro en la sien
La terraza de la casa desde donde cuentan las crónicas Vicki Walsh se pegó un tiro en la sien

La elección del oeste de CABA no fue casual: su trama urbana, la cercanía con el conurbano y las redes barriales lo convertían en un espacio estratégico para la militancia clandestina.

Militancia con identidad del oeste

En ese entramado territorial no sorprende que varios de los principales referentes de Montoneros tuvieran raíces en la zona. Rodolfo Galimberti era oriundo de San Antonio de Padua, mientras que Mario Firmenich nació y creció en Ramos Mejía, dos localidades emblemáticas del oeste bonaerense. Estos orígenes reflejan el peso político y social que tuvo la región en la conformación de una generación profundamente politizada.

Mario Eduardo Firmenich
Mario Eduardo Firmenich

Territorio, memoria y resistencia

A 50 años del Golpe Militar, el oeste de CABA y la Provincia aparece como un mapa imprescindible para entender los años 70. No solo por los combates y asesinatos que allí ocurrieron, sino porque fue un espacio donde la resistencia se expresó de múltiples formas: desde la militancia política hasta el trabajo social, desde la fe comprometida hasta la organización obrera.

Hoy, cuando la memoria vuelve a interpelar al presente, estas calles recuerdan que la historia no se escribió solo en los grandes centros de poder. También se forjó en barrios del oeste, donde la vida cotidiana se mezcló con la política y donde muchos creyeron y pagaron un alto precio que era posible cambiar la Argentina.