Siete banderas argentinas en Malvinas: la emocionante historia sobre el izamiento de la celeste y blanca en las islas
Un audaz operativo político, un vuelo desviado y siete banderas argentinas flameando en Malvinas marcaron una de las acciones más simbólicas de la historia nacional: el Operativo Cóndor, una gesta que dejó huella en la memoria y la causa soberana.

La historia argentina está marcada por gestos audaces que, más allá del resultado inmediato, construyen identidad y memoria. Uno de esos episodios casi cinematográficos ocurrió en 1966, cuando un grupo de jóvenes militantes nacionalistas logró lo impensado: izar siete banderas argentinas en las Islas Malvinas, en pleno territorio ocupado por el Reino Unido. La acción, conocida como Operativo Cóndor, se transformó con los años en una de las postales más potentes de la causa Malvinas y sigue despertando interés, búsquedas y emoción en cada aniversario.
¿Qué fue el Operativo Cóndor y cuál era su objetivo principal?
El Operativo Cóndor fue una acción político-simbólica realizada el 28 de septiembre de 1966, durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía. Su objetivo principal no era militar, sino reafirmar la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas ante la comunidad internacional y, sobre todo, ante la propia sociedad argentina.
La iniciativa surgió en un contexto donde el reclamo diplomático estaba prácticamente congelado. Frente a ese escenario, un grupo de jóvenes decidió llevar la protesta al territorio mismo del conflicto: aterrizar en las islas, tomar simbólicamente el control del lugar y hacer flamear la celeste y blanca como mensaje político directo y conmovedor.

El desvío del vuelo 648: cómo un avión de Aerolíneas Argentinas terminó en las Malvinas
Todo comenzó a bordo del vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas, que debía unir Buenos Aires con Río Gallegos. En pleno trayecto, un grupo de pasajeros armados de una determinación férrea —y casi sin armas— tomó el control de la cabina y obligó al piloto a desviar el rumbo hacia las Islas Malvinas.
El avión aterrizó en una pista improvisada cerca de Puerto Stanley (Puerto Argentino), convirtiéndose en la primera aeronave argentina en llegar a las islas por decisión propia. Allí, los jóvenes descendieron, desplegaron siete banderas argentinas, cantaron el Himno Nacional y leyeron una proclama que exigía la restitución del territorio.
La imagen fue potente: sin violencia, sin disparos y sin víctimas, el reclamo argentino se plantó cara a cara en suelo malvinense.
Dardo Cabo y María Cristina Verrier: los líderes de la mística expedición
El rostro más conocido del Operativo Cóndor fue Dardo Cabo, periodista y militante político, firme defensor de la causa nacional. Con apenas 25 años, se convirtió en el líder visible del grupo y en la voz que leyó la proclama soberana ante los isleños y las autoridades británicas.
Junto a él estuvo María Cristina Verrier, la única mujer de la expedición y una figura clave tanto en la planificación como en la ejecución del operativo. Su presencia rompió moldes en una época dominada por liderazgos masculinos y sumó una dimensión profundamente humana y valiente a la gesta.
Ambos entendían que el verdadero impacto del operativo no estaba en la duración de la ocupación, sino en la fuerza simbólica del gesto.

¿Quiénes fueron los 18 “cóndores” que participaron de la misión?
Los protagonistas del Operativo Cóndor fueron 18 jóvenes militantes nacionalistas, luego conocidos como “los cóndores”. No se trató de militares profesionales, sino de civiles con fuertes convicciones políticas y una profunda identificación con la causa Malvinas.
Además de Dardo Cabo y María Cristina Verrier, participaron otros militantes como Alejandro Giovenco y Juan Carlos Rodríguez, entre más integrantes provenientes del nacionalismo argentino, el sindicalismo y el activismo político juvenil de los años 60.

Tras el operativo, el grupo fue reducido sin enfrentamientos por las autoridades británicas y posteriormente devuelto a la Argentina, donde fueron detenidos y procesados. Sin embargo, el impacto ya era irreversible: la causa Malvinas había vuelto al centro de la escena nacional.
A casi seis décadas de aquel episodio, el izamiento de las siete banderas argentinas en Malvinas sigue siendo uno de los actos más conmovedores y recordados de la historia contemporánea del país. Un recordatorio de que, a veces, los gestos simbólicos pueden ser tan poderosos como las grandes batallas.



















