Afganistán aprobó una polémica reforma del Código Penal.
Afganistán aprobó una polémica reforma del Código Penal. Foto: REUTERS

El nuevo Código Penal en Afganistán provocó controversia y repudio, ya que permite golpear a las mujeres e hijos. La normativa establece que, en caso de que los ataques provoquen moretones visibles o fracturas, la sanción será únicamente de 15 días de prisión.

El Artículo 32 establece que “si un esposo golpea a su esposa con violencia excesiva resultando en fractura, lesiones o la aparición de moretones en su cuerpo, y la esposa prueba su reclamo ante el juez, el esposo es considerado un criminal; el juez deberá sentenciarlo a quince días de prisión”.

Afganistán aprobó una polémica reforma del Código Penal. Foto: REUTERS

Esto generó malestar entre organizaciones internacionales, ya que claramente no se respaldan los derechos de las mujeres. Además, es ejemplificó que el Artículo 70 establece una pena de cinco meses de prisión para quienes hagan pelear animales, lo que evidencia una desproporción en el tratamiento de las sanciones.

El Código Penal de Afganistán aprueba la esclavitud y la división de clases sociales

El documento aprobado por el régimen del líder supremo Hibatullah Akhundzada dicta también que la sociedad afgana estará dividida en cuatro categorías: los clérigos, la élite, la clase media y la baja. En esa línea, el castigo por un delito ya no se medirá por su gravedad, sino por la posición social del acusado.

Esto significa que por el mismo delito, la primera y segunda categoría recibiría una simple advertencia. Para la clase media, una citación judicial y prisión, mientras que la clase baja recibirá directamente “amenazas y golpes”.

Afganistán aprobó una polémica reforma del Código Penal. Foto: REUTERS

Además, el texto explica cómo deben aplicarse los castigos físicos. Por ejemplo, en caso de los latigazos, solo ese puede golpear hasta un máximo de 39 veces y no en una sola parte del cuerpo, así como tampoco en la cabeza o zonas sensibles.

Por otro lado, en varios artículos se menciona la palabra “esclavo” con frecuencia y los separa legalmente de la gente “libre”.

El código choca radicalmente con las normas internacionales de derechos humanos, al basarse en “confesiones” y “testimonios” sin investigaciones independientes, un marco propenso a la tortura.