Jardín de ensueño.
Jardín de ensueño. Foto: ChatGPT.

El otoño no tiene por qué transformar tu jardín en un espacio gris y apagado. Para el paisajismo planificado, esta estación es ideal para aprovechar especies que responden al descenso de temperatura con cambios de color sorprendentes. Las llamadas “trepadoras de temporada” ofrecen un espectáculo visual que va desde el verde profundo hasta el rojo intenso, antes de entrar en su período de reposo invernal.

Según los registros botánicos, estas plantas se destacan en el clima argentino por su capacidad de enraizar con fuerza antes de las primeras heladas, funcionando no solo como elemento decorativo, sino también como refugio para insectos polinizadores que buscan cobijo antes del invierno.

Tres trepadoras que no pueden faltar este otoño 2026

1- Bignonia anaranjada: color que dura hasta el frío

Para quienes buscan follaje persistente, esta especie arbustiva despliega racimos de flores naranjas y rojizas durante el otoño. Además de embellecer, atrae colibríes y sirve de marco para que otras plantas resalten su cambio de color.

Bignonia anaranjada. Foto: Instagram @tallerdisenatujardin

2- Parra Virgen: el muro de fuego

Considerada la reina del otoño, esta especie convierte sus hojas en un rojo brillante cuando los días se acortan. Aunque es caduca, sus finas ramas continúan aportando estructura y elegancia a las paredes durante el invierno. Ideal para muros de ladrillo, sus ventosas permiten cubrir grandes superficies sin necesidad de estructuras adicionales.

Parra Virgen. Foto: Instagram @nativasdelsurforestal

3- Ampelopsis: resistencia y matices cálidos

Con hojas divididas en cinco folíolos, esta trepadora ofrece una textura ligera y aireada. Su follaje cambia de color en otoño, pasando por amarillos, naranjas y púrpuras. Muy rústica, soporta vientos fuertes y se adapta a suelos poco fértiles, manteniendo su vigor año tras año.

Ampelopsis. Foto: Instagram @tallerdisenatujardin

Cómo preparar las trepadoras para el otoño: tareas clave de marzo 2026

  • Riego gradual: reducir el agua ayuda a que los tejidos se vuelvan más resistentes al frío.
  • Fertilización orgánica: aplicar compost fortalece las raíces sin estimular brotes tiernos vulnerables.
  • Limpieza: eliminar ramas secas permite que la luz llegue al interior, intensificando los colores.
Bignonia anaranjada. Foto: Instagram @tallerdisenatujardin

Más que estética: aislación natural

Además de embellecer el jardín, las trepadoras funcionan como aislante bioclimático. Durante el otoño, su follaje y densidad de ramas protegen los muros del viento y del frío, gracias a tres mecanismos:

  • Capa de aire estanca: el follaje genera un colchón de aire que reduce la pérdida de calor.
  • Control de humedad: las plantas absorben la humedad antes de que penetre en el ladrillo, mejorando la eficiencia térmica.
  • Inercia térmica: incluso las especies caducas mantienen ramas que amortiguan el viento frío; las perennes combinan protección solar en verano y contra heladas en invierno.

Crear un muro verde no solo es un recurso de diseño; también es una estrategia de eficiencia energética que ayuda a reducir la necesidad de calefacción artificial durante los meses de transición.