
Scotty Kilmer, mecánico con 58 años de experiencia y más de 6,5 millones de seguidores en YouTube, aseguró que el mayor enemigo del motor no es la autopista, sino los trayectos cortos como los viajes al supermercado o al trabajo.
Según Kilmer, este tipo de uso impide que los componentes del auto alcancen su temperatura óptima y puede generar problemas a largo plazo.
Cuando el motor se apaga antes de calentarse por completo, el aceite no llega a evaporar la humedad ni el combustible que se acumula en su interior. Con el tiempo, esa mezcla puede formar una sustancia clara y espumosa en la tapa de carga de aceite, señal de que el lubricante no está cumpliendo su función correctamente.
Por qué es clave que el aceite llegue a la temperatura adecuada
Kilmer recomendó realizar recorridos de al menos una hora para eliminar la humedad acumulada en el motor. Sin embargo, aclaró que el tiempo necesario depende del modelo y las condiciones de manejo. Además, advirtió que el indicador de temperatura del tablero solo muestra el estado del refrigerante, pero el aceite puede tardar entre dos y tres veces más en calentarse.

Según la publicación francesa L’Automobile Magazine, el lubricante debe alcanzar entre 90 y 100 grados para funcionar de manera óptima. Circular a velocidad constante y legal ayuda a lograr ese objetivo. Esta práctica recuerda a la antigua “puesta a punto italiana”, aunque en los autos modernos no tiene el mismo efecto, especialmente en los motores nafteros de inyección directa, donde el combustible no limpia las válvulas de admisión.
En los motores diésel, los trayectos por ruta favorecen la regeneración del filtro de partículas y limitan la acumulación de hollín. Además, Kilmer aconsejó revisar periódicamente fuelles, retenes y bujes, ya que pueden resecarse o agrietarse con el tiempo.
Los controles recomendados para prolongar la vida útil del auto
El especialista insistió en la importancia de controlar la presión y el desgaste de los neumáticos. Un dibujo irregular puede indicar problemas en la dirección o la suspensión, mientras que las vibraciones a alta velocidad son otro síntoma a tener en cuenta.
La batería también puede verse afectada por los trayectos cortos, ya que el alternador podría no tener tiempo suficiente para recargarla tras el arranque. Unos 20 minutos de circulación continua pueden ayudar, aunque el resultado depende del estado de la batería.
Kilmer remarcó la necesidad de respetar el intervalo de cambio de la correa de distribución que indica cada fabricante. Como referencia, mencionó los 160.000 kilómetros. Si la correa se rompe, puede provocar daños graves en pistones y válvulas, con reparaciones que pueden costar entre 2.000 y 4.000 euros.
Para el cuidado del lubricante, Shell recomienda elegir el aceite según las especificaciones del fabricante, controlar el nivel una vez al mes y respetar los plazos de recambio, que varían según el modelo: algunos autos requieren el cambio cada 5.000 kilómetros y otros pueden llegar a 30.000. También es fundamental prestar atención a las luces de alerta del tablero y llevar aceite de repuesto en viajes largos.















