La avenida que recorre 5 barrios porteños
La avenida que recorre 5 barrios porteños Foto: Wikipedia

Cuando caminamos por Buenos Aires, pocas veces nos detenemos a pensar qué historias llevan los nombres de sus calles. Algunas recuerdan próceres convencionales, otras figuras olvidadas, y unas pocas esconden vidas tan intensas, dramáticas y cinematográficas que podrían ser una superproducción de Hollywood. Tal es el caso de Ambrosio Crámer, el hombre cuya memoria recorre cinco barrios porteños a través de una de sus avenidas más transitadas.

Avenida Crámer —esa línea que atraviesa Núñez, Belgrano, Colegiales, Palermo y Coghlan— no homenajea a un político local ni a un benefactor de la ciudad. Recuerda a un oficial napoleónico, un veterano de Waterloo, un ingeniero militar europeo que adoptó la causa sudamericana, peleó junto a San Martín y Belgrano, exploró la Patagonia, fundó ciudades y finalmente murió enfrentando al poder de Juan Manuel de Rosas. Una biografía que parece imposible, pero que está documentada en decenas de archivos y estudios históricos.

Cramer en la zona de Colegiales Foto: Wikipedia

Un parisino en tiempos de Napoleón

Ambroise Jérome Cramer nació en París entre 1790 y 1792 (las fuentes difieren). A los 14–16 años, ya estaba enrolado en los ejércitos de Napoleón Bonaparte, una maquinaria militar que marcó a fuego la Europa de comienzos del siglo XIX. Se formó en la Escuela Militar de Nobles y se convirtió en ingeniero militar, un puesto clave en tiempos en que las batallas no solo se decidían con caballería, sino también con estrategia técnica y logística.

Napoleón Bonaparte
Napoleón Bonaparte

Combatió en la Guerra de la Independencia Española, donde fue herido dos veces, y luego en la batalla más simbólica de su generación: Waterloo. Allí, con la caída definitiva de Napoleón en 1815, terminó también su carrera en Europa. Como muchos oficiales bonapartistas, fue proscripto por razones políticas y obligado a buscar nuevos horizontes.

América Latina —convulsionada por guerras independentistas y urgida de oficiales experimentados— se convirtió en su destino.

1816: un barco, un océano y un nuevo comienzo

En 1816, Cramer se embarcó rumbo al Río de la Plata en el buque Celeste junto a otros oficiales franceses como Federico Brandsen, Alejo Bruix y Benjamín Viel. Al llegar a Buenos Aires, castellanizó su nombre y se presentó ante el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón. No solo fue bien recibido: fue ascendido y puesto inmediatamente al servicio del general José de San Martín.

San Martín necesitaba oficiales capaces de formar y entrenar tropas, y Cramer tenía algo que pocos en América poseían: experiencia real en guerras europeas a gran escala.

Cramer murió en la revuelta de los Libres del Sur Foto: Wikipedia

El sanmartiniano inesperado

Cramer no tardó en ganarse su lugar. Organiz.ó el Regimiento Nº 8 de Infantería, formado por esclavos negros libertos, y lideró las Compañías de Fusileros que cruzaron la cordillera en 1817. Participó de la batalla de Chacabuco, donde su ataque a la bayoneta fue determinante para la victoria.

Sin embargo, la relación con San Martín tuvo un quiebre. Fuentes históricas hablan de diferencias personales, tensiones disciplinarias o conflictos de criterio militar. Lo cierto es que Cramer dejó el Ejército de los Andes y regresó a Buenos Aires, aunque su vida militar estaba lejos de terminar.

Belgrano, Martín Rodríguez y la frontera

Tras su salida del ejército sanmartiniano, se unió al Ejército del Norte y fue edecán del general Manuel Belgrano, acompañándolo en sus últimos años de vida militar. Peleó en batallas como Cepeda y Cañada de la Cruz, y fue nombrado ayudante de campo del gobernador Martín Rodríguez.

Más tarde, viajó por encargo del gobierno a Carmen de Patagones para examinar y reparar el puerto, y realizó estudios topográficos que resultaron cruciales para explorar y cartografiar el litoral patagónico. También participó en la campaña al desierto de 1823, donde ayudó en la fundación de la ciudad de Tandil.

Su rol se diversificó: de oficial europeo pasó a ser explorador, topógrafo, ingeniero y referente en la frontera sur de Buenos Aires.

De soldado a agrimensor y estanciero

Ya entrado en la década de 1820, Crámer comenzó a trabajar como agrimensor y se estableció como ganadero. Administró extensos campos en la zona del río Salado y Chascomús, tierras que más tarde serían parte de famosas estancias bonaerenses.

Pero su vida tranquila estaba por terminar.

1839: la revolución contra Rosas y un final trágico

Aquel europeo que había atravesado dos continentes y tres guerras distintas se encontró en medio de un conflicto doméstico: la Revolución de los Libres del Sur. Hacendados de Dolores y Chascomús se levantaron contra la hegemonía política de Juan Manuel de Rosas, y Crámer, por convicción federal opositora, se sumó a la rebelión.

El 7 de noviembre de 1839 cayó combatiendo en la batalla de Chascomús, enfrentando a las fuerzas del general Prudencio Ortiz de Rosas. Murió peleando contra el régimen, como un enemigo directo del poder establecido.

Tenía entre 47 y 49 años.

Revolución de los Libres del Sur, historia
Revolución de los Libres del Sur, historia

La avenida que lo recuerda

Hoy, su nombre está presente en la Avenida Crámer, que recorre más de cuatro kilómetros atravesando cinco barrios porteños. Quienes caminan por sus veredas quizás no sepan que ese nombre pertenece a un combatiente de Waterloo, a un oficial que cruzó los Andes, a un agrimensor que fundó ciudades y a un revolucionario que murió enfrentando a Rosas.

Cramer, un homenaje a un oficial de Napoléon Foto: Wikipedia

Buenos Aires tiene miles de calles, pero pocas llevan una historia tan intensa como la vida de Ambrosio Crámer.