Polémicos cambios de nombre
Polémicos cambios de nombre Foto: Foto generada con IA

En Buenos Aires, los nombres de las calles y estaciones no son simples referencias geográficas: son símbolos de identidad, memoria y disputa. Cada cambio abre un campo de batalla donde vecinos, historiadores, legisladores y organizaciones se enfrentan para definir qué figuras deben ocupar el espacio público. Algunos casos se transformaron en verdaderas sagas de controversia.

A continuación, los episodios más calientes de la historia reciente.

1. Avenida Canning → Avenida Raúl Scalabrini Ortiz: el renombramiento más emblemático

Estación Scalabrini Ortiz Foto: Archivo

Pocas modificaciones urbanas despertaron tantas discusiones como la que reemplazó el nombre inglés Canning por el del intelectual nacionalista Raúl Scalabrini Ortiz.

Un pasado inglés que incomodaba

En 1867, la arteria era conocida como El Camino del Ministro Inglés, en referencia al diplomático Henry Southern. Luego, en 1893, pasó a llamarse Avenida Canning, homenaje al canciller británico George Canning.

Un cambio ideológico incendiario

En 1974, una ordenanza impulsada por el gobierno peronista rebautizó la avenida como Raúl Scalabrini Ortiz, un gesto que generó fuertes reacciones cruzadas. Dos años después, la dictadura revirtió el cambio para volver a Canning, pero en 1985 la democracia restituyó Scalabrini Ortiz de forma definitiva.

Este ida y vuelta convirtió la avenida en un símbolo de cómo la política —y las tensiones sobre la influencia británica— puede transformar el mapa urbano.

2. Estación Canning → Estación Scalabrini Ortiz (Línea D): polémica en el subsuelo

El cartel aún se puede ver en la estación Malabia Foto: Archivo

La historia se repitió bajo tierra. La estación de la Línea D, inaugurada en 1938 como Canning, cambió de nombre tres veces siguiendo los vaivenes políticos de la época.

Tres nombres, tres contextos

  • Canning (1938–1974)
  • Scalabrini Ortiz (1974–1976)
  • Canning (1976–1985)
  • Scalabrini Ortiz (1985–actualidad)

Incluso en 1982, durante la Guerra de Malvinas, el tema volvió a encender discusiones en un clima nacionalista que rechazaba homenajes británicos.

3. Estación Juan Manuel de Rosas – Villa Urquiza: la polémica que nunca termina

Estación Rosas-Urquiza Foto: Wikipedia

Si hay una estación que acumula capítulos de conflicto, es Juan Manuel de Rosas – Villa Urquiza, cabecera de la Línea B. Su historia refleja una grieta histórica que sigue viva.

Un nombre discutido desde antes de inaugurarse

La denominación Juan Manuel de Rosas fue aprobada en 2008, años antes de la inauguración en 2013. Desde ese momento, vecinos y referentes locales cuestionaron homenajear al caudillo federal en Villa Urquiza, barrio que lleva el nombre del militar que lo derrotó en la Batalla de Caseros.

Muchos proponían llamarla simplemente Villa Urquiza, siguiendo un criterio territorial antes que ideológico.

La solución de compromiso: un nombre doble

En 2016, tras nuevas discusiones, audiencias públicas y debates legislativos, la estación quedó como Juan Manuel de Rosas – Villa Urquiza, una fórmula pensada para saldar tensiones… que nunca terminaban de apagarse.

La polémica renace en 2024 y 2026

En 2024 y nuevamente en 2026, la legisladora Sandra Rey (La Libertad Avanza) impulsó proyectos para eliminar el nombre de Rosas y reemplazarlo por Monroe – Villa Urquiza, argumentando criterios prácticos de ubicación y cuestionando homenajes políticos.Esto reavivó la disputa histórica:

  • unos consideran que Rosas no representa al barrio,
  • otros creen que retirarlo sería una decisión motivada por sesgos ideológicos contemporáneos.

La grieta se profundiza porque Rosas es una figura polémica desde el siglo XIX: amado por algunos, rechazado por otros.

Calles de San Telmo Foto: Turismo Buenos Aires

4. Peleas recientes por nuevos renombramientos

Otros casos también generaron tensión en los últimos años:

Estación General Urquiza → “Mártires de la Semana Trágica”

Una propuesta para resignificar la represión obrera de 1919. Vecinos y especialistas debatieron si el subte debe reflejar hechos traumáticos o mantener nombres más neutros.

Estación Uruguay → Uruguay – Julio César Strassera

Propuesta que mezcla historia reciente, justicia y memoria democrática, despertando apoyos y rechazos.

Retirar el nombre Rodolfo Walsh de una estación

Otra discusión que reactivó debates sobre derechos humanos y la relación entre política y espacio público.

Calles que ya cambiaron (y que casi nadie recuerda)

La polémica por renombrar calles no es nueva. De hecho, la ciudad está llena de arterias que alguna vez tuvieron otro nombre y de cuyo pasado quedan solo registros históricos. Un informe de Noticias Argentinas reveló que muchas de las calles más emblemáticas de Buenos Aires se llamaron de manera completamente distinta.

Entre los casos más llamativos:

  • Bartolomé Mitre fue “Piedad” hasta 1901.
  • Sarmiento se llamó “Cuyo” hasta 1857.
  • Florida, la peatonal más famosa, era “Del Fuerte” hasta 1822.
  • Corrientes fue conocida como “San Nicolás”.
  • Belgrano nació con el nombre de “Santísima Trinidad”.
  • Diagonal Norte y Sur se llamaban simplemente Avenida Norte y Avenida Sur hasta 1914.

¿Por qué tantos conflictos?

En Buenos Aires, cambiar un nombre es redefinir cómo la ciudad recuerda, qué valores quiere destacar y qué figuras merecen permanecer en sus esquinas. Cada modificación se convierte en una conversación colectiva —y a veces en un enfrentamiento— sobre identidad, soberanía, historia y memoria.

Los casos de Canning – Scalabrini Ortiz y Juan Manuel de Rosas – Villa Urquiza son prueba de que un cartel puede convertirse en un campo de batalla cultural.