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En las costas de Sudáfrica, personal de la fundación SANCCOB ha documentado polluelos de pingüino africano con el estómago lleno de piedras. No se trata de un comportamiento extraño, sino de la desesperación de los padres que, al regresar del mar sin alimento suficiente, terminan llevando lo único que encuentran. Esta escena refleja la crisis de hambre que atraviesa la especie.

Una población en caída libre

El pingüino africano depende casi exclusivamente de sardinas y anchoas. En las últimas tres décadas perdió cerca del 80% de su población, y hoy quedan menos de 10.000 parejas reproductoras en libertad.

La UICN lo ha reclasificado como especie en Peligro Crítico, a un paso de la extinción en estado silvestre. Organizaciones de conservación advierten que, si nada cambia, podría desaparecer de la naturaleza hacia 2035.

Pingüinos africanos. Foto: Noticias Ambientales

Causas de la crisis

  • Colapso de sardinas y anchoas: el calentamiento del océano y cambios en la salinidad desplazaron las zonas de desove, mientras la pesca industrial sigue concentrada en áreas tradicionales.
  • Otras amenazas: olas de calor, temporales que destruyen nidos, depredadores como focas y tiburones, contaminación por hidrocarburos y enfermedades como gripe aviar y malaria aviar.
  • Etapa crítica: la muda anual: durante tres semanas los adultos no pueden nadar ni pescar. La falta de reservas de grasa dispara la mortalidad en esta fase.

Un estudio del Departamento de Bosques, Pesca y Medio Ambiente de Sudáfrica y la Universidad de Exeter reveló que entre 2004 y 2012 murieron alrededor del 95% de las aves en colonias históricas como Dassen Island y Robben Island, unas 62.000 adultas, principalmente por inanición.

Medidas de conservación

Tras años de presión de organizaciones, en 2025 se ampliaron las zonas de exclusión pesquera alrededor de seis colonias clave, con cierres completos de sardina y anchoa en radios de hasta 20 km durante una década.

  • Lo positivo: estos cierres pueden estabilizar poblaciones locales.
  • Lo negativo: aún no cubren todos los corredores de alimentación y el stock de sardina sigue en niveles muy bajos.

Los expertos piden ampliar las áreas de no pesca y ajustar los cupos cuando los recursos caen por debajo de ciertos umbrales.

Pingüinos africanos. Foto: Noticias Ambientales

Rescate y rehabilitación

En los centros de SANCCOB se trabaja a contrarreloj: cada año ingresan cientos de huevos, polluelos abandonados y adultos exhaustos.

Desde el inicio de los programas se han reintroducido más de 10.000 pingüinos africanos, aunque los especialistas advierten que este esfuerzo no basta si el océano continúa vacío.

Lo que podemos hacer

Las organizaciones recomiendan:

  • Reducir el uso de sardina y anchoa como harina de pescado para ganado y mascotas.
  • Priorizar productos pesqueros certificados como sostenibles.
  • Apoyar campañas que reclaman una gestión más prudente de los recursos marinos.

El pingüino africano es una especie indicadora: su colapso refleja el deterioro del ecosistema marino. Si ellos no tienen alimento asegurado, el problema tarde o temprano alcanzará también a las personas. La crisis de hambre que hoy enfrentan es una advertencia clara de que la gestión de los recursos oceánicos debe cambiar de manera urgente.