
La Iglesia argentina volvió a reclamar al Senado de la Nación que avance con el tratamiento del proyecto de ley destinado a prevenir la ludopatía y regular las apuestas online. A través de una carta dirigida a la vicepresidenta Victoria Villarruel y a los legisladores de la Cámara alta, la Comisión Episcopal de Pastoral Social manifestó su preocupación por la falta de avances parlamentarios y advirtió sobre las consecuencias que el crecimiento del juego digital provoca en niños, adolescentes y familias.
El organismo eclesiástico alertó que la iniciativa podría perder estado parlamentario en noviembre si no se alcanza un acuerdo político que permita retomar su discusión. En ese contexto, consideró indispensable que el Congreso adopte medidas concretas frente a una problemática que, según señaló, afecta cada vez más a la sociedad argentina.

“Frente al sufrimiento de tantos, no actuar no puede ser una opción”, expresó la Comisión Episcopal en su presentación. El documento sostiene que los riesgos asociados a las apuestas digitales requieren una “respuesta institucional” capaz de establecer mecanismos de prevención y protección, especialmente para los sectores más vulnerables.
Uno de los principales puntos de preocupación es la facilidad con la que los menores pueden acceder a sitios de apuestas a través de dispositivos electrónicos. La Iglesia advirtió que niños y adolescentes están “expuestos a plataformas de apuestas accesibles desde teléfonos celulares”, en un contexto donde el juego “puede incorporarse a la vida cotidiana”.
Un proyecto aprobado en Diputados que permanece frenado en el Senado
La discusión sobre la regulación de las apuestas online lleva más de dos años en el Congreso, aunque todavía no logró traducirse en una legislación definitiva.
El 27 de noviembre de 2024, la Cámara de Diputados otorgó media sanción al proyecto de prevención de la ludopatía y regulación de los juegos de azar y las apuestas en línea. La votación terminó con 139 votos afirmativos, 36 negativos y 59 abstenciones.
Después de su aprobación, el expediente fue enviado al Senado, donde quedó pendiente de tratamiento. Si bien en octubre de 2025 volvió a incorporarse a la agenda de un plenario de comisiones, las negociaciones no permitieron avanzar con su discusión.
A ese escenario se sumó otra propuesta presentada por el Poder Ejecutivo nacional en mayo, orientada a “ordenar el mercado virtual, limitar la publicidad” y fortalecer las herramientas destinadas a impedir que niños y adolescentes queden expuestos a las apuestas digitales.
La Comisión Episcopal de Pastoral Social considera que la demora legislativa agrava una situación que necesita respuestas urgentes. Por ese motivo, instó a los senadores a construir los consensos necesarios para evitar que la iniciativa pierda vigencia parlamentaria.
La preocupación de la Iglesia por el avance de las apuestas online
El nuevo pronunciamiento forma parte de una serie de intervenciones públicas que la Iglesia argentina viene realizando desde 2024 para advertir sobre los efectos del juego compulsivo.

En julio de ese año, las pastorales sociales de distintas provincias impulsaron una campaña nacional bajo la consigna “Apostar no es un juego”, con el propósito de visibilizar los riesgos asociados a esta actividad.
Meses después, en noviembre, la Conferencia Episcopal Argentina solicitó a la Cámara de Diputados que avanzara con el tratamiento del proyecto. El reclamo continuó en febrero de 2025, cuando los representantes eclesiásticos volvieron a dirigirse al Senado para insistir en la necesidad de una regulación.
En octubre de ese mismo año, los obispos endurecieron sus advertencias al afirmar que “la ludopatía es un atentado contra la vida”. También alertaron sobre la posibilidad de que cada teléfono celular termine funcionando como un “casino”, debido a la disponibilidad permanente de plataformas de apuestas.
Desde la perspectiva de la Iglesia, el acceso inmediato al juego digital representa un desafío especialmente importante para las familias y las instituciones educativas, que deben afrontar las consecuencias de una actividad cada vez más integrada a los hábitos cotidianos de los jóvenes.
El costo social y familiar de la ludopatía
La carta también pone el foco en las consecuencias económicas, sanitarias y sociales de las apuestas compulsivas. Según la Comisión Episcopal, los efectos de esta problemática no se limitan a quienes desarrollan una adicción, sino que pueden extenderse a sus entornos familiares, educativos y comunitarios.

Para fundamentar su preocupación, el organismo mencionó investigaciones y materiales elaborados por Unicef Argentina y el Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina, relacionados con la participación de adolescentes en las apuestas online.
Un llamado a los senadores para evitar que la iniciativa quede sin tratamiento
En la parte final de su presentación, la Comisión Episcopal de Pastoral Social insistió en que el Congreso debe asumir un papel activo frente a la expansión de las apuestas digitales.
El documento recuperó una reflexión del papa León XIV, quien advirtió sobre “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles”, para reforzar su cuestionamiento a las actividades económicas que pueden generar perjuicios sobre los sectores más vulnerables.
La Iglesia sostuvo que la ausencia de medidas legislativas puede profundizar problemas que, con el paso del tiempo, resulten cada vez más difíciles de revertir. En particular, remarcó que los daños vinculados al juego compulsivo pueden afectar los vínculos familiares, las trayectorias educativas y el tejido social. “‘No hacer nada’ también es una decisión”, afirmó la Comisión Episcopal de Pastoral Social en su mensaje a los legisladores.
Con esa advertencia, el organismo renovó su pedido para que el Senado retome el debate y avance hacia una regulación de las apuestas online, con especial atención a la prevención de la ludopatía y la protección de niños y adolescentes.













