La planta trepadora salvia leucantha.
La planta trepadora salvia leucantha. Foto: Gemini/Canal26

El verano es un buen momento del año para disfrutar de un jardín lleno de colores y flores. Por esto mismo, aparecen distintas opciones para decorar este sitio clave de nuestro hogar. Las plantas trepadoras están en tendencia, por lo que muchos optan por ellas para sumar belleza a sus espacios.

Además, este tipo de arbusto aporta luminosidad a cualquier ambiente y no ocupan demasiado espacio en el suelo, debido a que se extienden verticalmente por cualquier estructura.

La planta salvia leucantha es nativa de México. Foto: Unsplash.

La planta trepadora ideal para decorar el jardín

Entre las diferentes plantas trepadoras que existen, hay que sobresale del resto: la salvia leucantha, mundialmente conocida como salvia mexicana o salvia cruz, popularizada entre los amantes del paisajismo.

Según la página especialista en jardinería, ‘Verdeesvida’, tiene una floración exuberante y alcanza su máximo esplendor entre otoño e invierno, cuando crecen densas y grandes espigas de entre 15 y 20 centímetros.

La salvia leucantha tiene una floración exuberante. Foto: Unsplash.

La salvia leucantha suele tener flores blancas en dúo con el color amatista, que es un púrpura azulado semiclaro, y tiene un follaje afelpado resistente que mantiene el color incluso cuando se seca la planta.

La salvia mexicana es una especie nativa de las regiones de bosques de coníferas subtropicales y tropicales en el centro y este de México. A lo largo del tiempo, se adaptó a una gran variedad de climas, prosperando en altitudes que varían desde el nivel del mar hasta sitios montañosos.

El cuidado y mantenimiento de la salvia leucantha

Para un crecimiento saludable, requiere cuidados relativamente sencillos. Necesita pleno sol o sombra parcial, al menos seis horas de luz solar al día. Se aconseja evitar lugares oscuros, ya que puede debilitarse.

La salvia leucantha necesita pleno sol o sombra parcial. Foto: Unsplash.

Por otro lado, necesita riego moderado y un suelo bien drenado, permitiendo que la tierra se seque entre riegos para prevenir la pudrición de las raíces. Además, se recomienda protegerla de heladas fuertes, especialmente en climas fríos.