Amor después de los 60: el secreto científico para mantener viva la chispa.
Amor después de los 60: el secreto científico para mantener viva la chispa. Foto: Unsplash

¿Es posible conservar la pasión con el paso de los años? Para responder este interrogante, un estudio reciente del Instituto Kinsey aporta datos reveladores sobre cómo se vive el amor apasionado a lo largo de la vida y desmonta algunos mitos instalados por la cultura popular.

La investigación, publicada en febrero de 2026 en la revista Interpersona, analizó las experiencias de 10.036 adultos solteros de entre 18 y 99 años en Estados Unidos. El resultado sorprendió: en promedio, las personas experimentan amor apasionado apenas 2,05 veces en toda su vida.

Cuántas veces nos enamoramos en la vida: lo que reveló un estudio sobre la pasión. Foto: Freepik

Lejos de tratarse de una emoción permanente, el llamado “amor romántico intenso” aparece en momentos puntuales. El 14% de los encuestados afirmó no haberlo vivido nunca; el 28% lo experimentó una vez; el 30%, dos veces; el 17%, tres veces; y el 11%, en cuatro o más ocasiones. Las diferencias entre hombres y mujeres fueron mínimas y no se detectaron variaciones significativas según orientación sexual.

Confirmado: la pasión no desaparece con la edad

Uno de los hallazgos más llamativos es que los adultos mayores reportaron haber sentido amor apasionado con mayor frecuencia que los jóvenes. Este dato contradice la idea de que la vitalidad afectiva disminuye inevitablemente con el tiempo.

El llamado “amor romántico intenso” aparece en momentos puntuales. Foto: Freepik

Según la doctora Amanda Gesselman, investigadora principal del Instituto Kinsey, es la primera vez que se mide con precisión cuántas veces ocurre este tipo de enamoramiento a lo largo de la vida.

El estudio también evidenció el peso de las expectativas sociales: el 51% de los participantes siente más presión que generaciones anteriores para encontrar el amor, y el 73% considera que los medios promueven modelos románticos poco realistas.

La ciencia detrás de la “chispa” del amor

Más allá del imaginario romántico, el amor tiene una base biológica concreta. Durante el enamoramiento se activan circuitos cerebrales vinculados a la dopamina (relacionada con el placer y la recompensa)y la oxitocina, asociada al apego.

La dopamina en el amor es un neurotransmisor clave liberado por el cerebro, actuando como la "hormona del placer" y la recompensa en las primeras etapas del enamoramiento. Genera euforia, alta motivación y deseo intenso por la pareja, similar a una adicción natural que impulsa el vínculo y el deseo de contacto físico. Foto: Freepik.

Un estudio publicado en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience mostró que personas casadas durante más de 20 años y que afirmaban seguir profundamente enamoradas activaban las mismas áreas cerebrales que las parejas recién formadas. Esto sugiere que la pasión puede sostenerse en vínculos estables.

A su vez, una revisión científica difundida en 2025 en el International Journal of Molecular Sciences concluyó que los mecanismos neuroquímicos responsables de la atracción inicial también intervienen en el mantenimiento del apego a largo plazo.

El verdadero secreto del amor duradero

Los especialistas coinciden en que la clave no está en prolongar indefinidamente la euforia inicial, sino en integrar deseo, intimidad y compromiso. Las parejas que comparten experiencias nuevas, cultivan la conexión emocional y sostienen el apoyo mutuo logran reactivar los circuitos de recompensa asociados al enamoramiento.

En el estudio, personas casadas durante más de 20 años afirmaban seguir profundamente enamoradas.

Lejos de ser una emoción fugaz, la “chispa” puede transformarse y adaptarse a cada etapa de la vida. Comprender que el amor apasionado no es constante, sino episódico, ayuda a reducir la frustración y a valorar otras formas de vínculo que sostienen el bienestar emocional.

En definitiva, la ciencia sugiere que la capacidad de enamorarse no desaparece con la edad. Más que un golpe de suerte, mantener viva la pasión parece ser el resultado de procesos biológicos, construcción emocional y decisiones conscientes que se renuevan a lo largo del tiempo.