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Bailar folklore después de los 65: esto dice la ciencia sobre memoria, equilibrio y la salud del cerebro

La Organización Mundial de la Salud incluye el baile entre las actividades físicas que suman para la salud. Un estudio clásico asoció la danza con menor riesgo de demencia en personas mayores, aunque sus propios autores piden cautela.

Danzas folklóricas en adultos mayores
La Organización Mundial de la Salud recomienda por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos. Foto: Gobierno de Gualeguaychú
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Las peñas de folklore, las fiestas populares y los encuentros familiares en días feriados suelen terminar con una ronda de baile. En muchos casos, quienes más disfrutan esa ronda son los adultos mayores, que aprendieron esas danzas de chicos. Más allá del valor cultural, la pregunta aparece cada vez con más frecuencia: ¿bailar ayuda a mantener la mente y el cuerpo en forma con los años? La respuesta tiene datos sólidos y también matices importantes.

El baile cuenta como actividad física, según la OMS

En noviembre de 2020, la Organización Mundial de la Salud presentó sus directrices sobre actividad física y hábitos sedentarios. Recomiendan por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad.

El organismo no exige un gimnasio para cumplir esa meta, ya que toda actividad física es beneficiosa y puede realizarse como parte del trabajo, el deporte, el ocio o el transporte, pero también del baile, el juego y las tareas domésticas cotidianas.

Para las personas mayores, hay una indicación específica: se aconseja a los adultos de 65 años o más que añadan actividades destinadas a reforzar el equilibrio y la coordinación, así como el fortalecimiento de los músculos, para ayudar a prevenir las caídas y mejorar la salud. Las danzas folklóricas suelen combinar desplazamientos, giros, cambios de ritmo y coordinación con una pareja o un grupo, y para que componentes sirvan para cumplir la recomendación depende de la intensidad, la frecuencia y la condición de cada persona.

El documento de la OMS también vincula el movimiento con la salud mental y cerebral. Según el organismo, la actividad física regular es fundamental para prevenir y ayudar a manejar las cardiopatías, la diabetes de tipo 2 y el cáncer, así como para reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad, disminuir el deterioro cognitivo, mejorar la memoria y potenciar la salud cerebral.

Danzas folklóricas en adultos mayores
Danzas folklóricas en adultos mayores. Foto: Cultura.gob.ar

El estudio que relacionó la danza con menor riesgo de demencia

La investigación más citada sobre este tema se publicó en junio de 2003 en el New England Journal of Medicine. Un equipo encabezado por el neurólogo Joe Verghese del Albert Einstein College of Medicine analizó la relación entre actividades de ocio y riesgo de demencia en una cohorte de 469 personas mayores de 75 años que vivían en la comunidad y no tenían demencia al comienzo del estudio.

Los participantes fueron seguidos durante unos cinco años en promedio y en ese período, 124 desarrollaron demencia. Al cruzar los datos con los hábitos de cada persona, la lectura, los juegos de mesa, tocar instrumentos musicales y bailar se asociaron con un menor riesgo de demencia.

Dentro de ese estudio, hay un detalle que hace especial al baile: los investigadores separaron las actividades en dos grupos, cognitivas y físicas, y encontraron que cada punto adicional en la escala de actividad cognitiva se asoció significativamente con menor riesgo de demencia, mientras que en la escala de actividad física no hubo esa asociación. Entre las actividades físicas, la danza fue la que se destacó.

Una posible lectura, que es una interpretación y no un resultado del estudio, es que bailar combina movimiento con exigencias mentales: recordar la secuencia de pasos, seguir el ritmo y coordinarse con otra persona.

Es importante destacar que el trabajo es observacional, es decir, muestra una asociación, no prueba que bailar prevenga la demencia. Los propios autores lo dejan claro en sus conclusiones dado que se necesitan ensayos controlados para evaluar el efecto protector de las actividades de ocio cognitivas sobre el riesgo de demencia.

Una de las dudas era si las personas dejaban de hacer actividades porque la enfermedad ya estaba empezando sin síntomas visibles. Los investigadores intentaron controlarlo y llegaron a la conclusión de que la asociación con la actividad cognitiva se mantuvo después de excluir a los participantes con posible demencia preclínica al inicio.

danzas folklóricas después de los 60
Se aconseja a los adultos de 65 años o más que añadan actividades destinadas a reforzar el equilibrio y la coordinación. Foto: Definición

Recomendaciones para empezar o retomar danzas folklóricas

  • Consultar al médico antes de sumar actividad física regular, sobre todo si hay problemas cardíacos, de articulaciones o antecedentes de caídas.
  • Empezar de a poco con danzas de ritmo moderado y aumentar la duración gradualmente.
  • Usar calzado firme y cerrado y bailar sobre superficies sin desniveles ni alfombras sueltas.
  • Hidratarse y respetar el cansancio, especialmente en eventos largos o al aire libre.
  • Buscar espacios grupales, como talleres en centros culturales o de jubilados. Suman el componente social, aunque su efecto específico no fue medido en los estudios citados.

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