
Conocido internacionalmente por interpretar a Hulk en las películas de Marvel, Mark Ruffalo construyó una carrera en Hollywood que lo convirtió en una de las figuras más reconocidas del cine. Sin embargo, lejos de las alfombras rojas y los grandes estudios cinematográficos, el actor encontró un lugar donde desarrollar una vida completamente diferente.
En la localidad de Callicoon, al norte del estado de Nueva York, Ruffalo y su familia establecieron su hogar en una antigua granja lechera de aproximadamente 20 hectáreas, rodeada de campos, vegetación y construcciones rurales.

La propiedad conserva parte de su arquitectura original del siglo XIX y cuenta con un granero, una casa de huéspedes, una huerta y espacios destinados a la actividad agrícola. También incorpora paneles solares y prácticas de cultivo orgánico.
Uno de sus detalles más particulares es un tractor John Deere de la década de 1950, que ya se encontraba en el terreno cuando el actor adquirió la propiedad y que decidió conservar para las labores del campo.
Lo que comenzó como una casa de descanso terminó convirtiéndose en un proyecto familiar vinculado con la agricultura, la conservación de los recursos naturales y la defensa del medioambiente.
El refugio de Mark Ruffalo que cuenta con 20 hectáreas dedicadas al desarrollo ecológico
La propiedad está ubicada en la región de las montañas Catskill, una zona del estado de Nueva York reconocida por sus paisajes montañosos, bosques, ríos y extensas superficies agrícolas.

Con aproximadamente 50 acres, equivalentes a 20,2 hectáreas, la finca fue originalmente una explotación lechera. Cuando Ruffalo y su esposa, Sunrise Coigney, la adquirieron, su intención inicial era utilizarla como un lugar de descanso, lejos de la actividad cotidiana de la ciudad.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la familia decidió establecerse allí y transformar la propiedad en su residencia habitual. En entrevistas con medios, el actor explicó su interés por una vida más sencilla, conectada con la naturaleza y con las actividades propias del entorno rural.
Una parte del terreno está destinada al cultivo de vegetales para consumo familiar. En otras zonas crecen frutillas silvestres que pueden recolectarse durante la temporada, mientras que los campos más bajos se aprovechan para producir heno.
Lejos de convertir toda la superficie en un jardín ornamental, Ruffalo optó por conservar su utilidad agrícola y permitir que productores de la zona trabajen determinadas parcelas.

Detalle de las instalaciones: un granero tradicional y una casa de huéspedes
Uno de los aspectos más llamativos del refugio de Mark Ruffalo es que mantiene elementos de su pasado agrícola. La casa principal conserva vigas y detalles estructurales de la construcción original, levantada hacia finales del siglo XIX. En lugar de reemplazar completamente la arquitectura existente, la familia aprovechó parte de las características históricas de la vivienda.
Dentro del terreno también se encuentran un granero tradicional y una casa de huéspedes, dos instalaciones que forman parte de la distribución de la finca. El granero recuerda la antigua actividad lechera de la propiedad, mientras que la vivienda adicional permite disponer de un espacio independiente para recibir visitas.
A estas construcciones se suman las áreas de cultivo, los campos abiertos y los espacios utilizados para el mantenimiento de la tierra. A diferencia de las grandes mansiones que suelen asociarse con las estrellas de Hollywood, el atractivo de esta propiedad no está centrado en instalaciones de lujo, sino en su carácter rural, la conservación de construcciones antiguas y la posibilidad de desarrollar actividades agrícolas.

El actor incorporó maquinaria agrícola de 1950 para las labores del campo
Entre las particularidades de la granja se destaca una máquina que tiene más de siete décadas de antigüedad: un tractor John Deere fabricado en los años 50. Según contó Ruffalo en entrevistas sobre su vida rural, el vehículo ya se encontraba en la propiedad cuando la compró y decidió conservarlo para realizar distintas tareas agrícolas.
Aunque reconoció que todavía tiene mucho por aprender sobre agricultura, encontró en estas actividades una manera de desconectarse de las exigencias de su profesión. La huerta familiar incluye distintos vegetales y frutas de temporada. Además de las frutillas silvestres, Ruffalo ha cultivado tomates, albahaca, maíz, espárragos y sandías, entre otros alimentos.
También ha desarrollado pequeños cultivos de frambuesas, arándanos y árboles frutales, aunque la producción está orientada principalmente al consumo familiar y no a una explotación comercial de gran escala. Otra de las iniciativas que mencionó fue la posibilidad de incorporar ovejas para aprovechar el pastoreo como método de mantenimiento de los campos.

El compromiso ambiental de Ruffalo llevado a la práctica rural
La elección de vivir en una granja no puede separarse de otra faceta de Mark Ruffalo: su participación en campañas vinculadas con la protección ambiental y la transición hacia energías renovables.
Desde hace años, el actor se manifiesta públicamente contra el fracking, una técnica utilizada para extraer petróleo y gas mediante la inyección de fluidos a alta presión en formaciones rocosas subterráneas.
Su preocupación por esta actividad se intensificó al conocer denuncias de comunidades de Pensilvania sobre posibles efectos de la explotación gasífera en las fuentes de agua.
La ubicación de su propiedad, relativamente próxima a zonas donde existía interés empresarial por desarrollar proyectos de extracción de gas, contribuyó a que el tema adquiriera una dimensión personal.
Su compromiso también se extendió más allá de la propiedad. En 2013, participó en la creación de The Solutions Project, una organización dedicada a respaldar iniciativas comunitarias relacionadas con las energías limpias.

Uno de los momentos más importantes de su activismo llegó durante la campaña contra el fracking en Nueva York. El estado anunció en 2014 su decisión de prohibir la fracturación hidráulica de alto volumen, una restricción que posteriormente quedó incorporada a la legislación estatal.
Años después, Ruffalo volvió a involucrarse en el debate cuando surgieron propuestas para utilizar dióxido de carbono comprimido en la extracción de gas. En febrero de 2024, acompañó a legisladores y organizaciones ambientalistas que impulsaban una prohibición específica de ese procedimiento. La iniciativa finalmente se convirtió en ley en diciembre de 2024, cuando Nueva York amplió sus restricciones para impedir también el uso de dióxido de carbono en este tipo de extracción.
















