No es la Línea A: las estaciones del subte porteño que exhiben fósiles prehistóricos
Curiosidades que deja este medio de transporte tan característico de la Ciudad. ¿Dónde se encuentran y cómo fue su hallazgo?

Bajo las mismas veredas por las que hoy pasan miles de porteños, obreros del subte encontraron caparazones de gliptodontes, huesos de mastodontes y restos de perezosos gigantes. Lo increíble es que algunos están a la vista y casi nadie lo sabe.
Es uno de los transportes más importantes de la capital. Tiene 6 líneas principales (A, B, C, D, E y H), más una línea de superficie llamada Premetro (P). Juntas conectan diferentes barrios de la ciudad, con una extensión total que supera los 60 km y alrededor de 90 estaciones subterráneas.

Un subte con más historia de la que imaginás
El Subte de Buenos Aires, inaugurado en 1913 y primero de toda América Latina, esconde entre sus túneles más secretos de los que muchos imaginan.
Con más de 60 km de recorrido y casi 90 estaciones subterráneas, este transporte no solo conecta barrios: también fue la puerta de entrada a uno de los hallazgos paleontológicos urbanos más insólitos del país.
Un museo de ciencias naturales en plena Línea D
Entre 1997 y 2000, mientras se construían las nuevas estaciones de la Línea D (Olleros, José Hernández, Juramento y Congreso de Tucumán), ocurrió lo inesperado.
Juramento — Línea D
En 1999, a nueve metros de profundidad, debajo de la Avenida Cabildo, una cuadrilla golpeó algo duro que no se rompía: era el caparazón de un gliptodonte, un mamífero acorazado del tamaño de un auto chico.
Ese caparazón hoy se exhibe en una vitrina dentro de la estación, convirtiéndola en una especie de “mini museo” para pasajeros.

La Línea B y dos hallazgos gigantes
Tronador — Línea B
En mayo del año 2000, durante excavaciones en Triunvirato al 2900, obreros descubrieron otro gliptodonte de aproximadamente dos metros de largo y 800 kilos.
La obra debió frenarse para que los paleontólogos extrajeran las piezas.
Hallazgos anteriores en la misma línea
La Línea B ya tenía historia con los fósiles:
1929: durante el avance del túnel bajo Av. Corrientes, aparecieron fragmentos de corazas de gliptodontes a la altura de Callao.
1931: Estación Leandro N. Alem: los obreros encontraron huesos de un mastodonte. Los restos terminaron en el Museo Argentino de Ciencias Naturales.

Mucho más que gliptodontes: otros gigantes bajo Buenos Aires
Según detalló el paleontólogo Fernando Novas en su libro Buenos Aires, un millón de años atrás, las excavaciones cerca de Avenida Madero revelaron un conjunto impresionante de especies prehistóricas:
- Cráneo de Scelidotherium, un perezoso terrestre.
- Mandíbula de megaterio, un perezoso gigante de más de seis metros.
Más restos de mastodontes y gliptodontes.
Novas sostiene que Buenos Aires podría ser la ciudad capital con mayor cantidad de fósiles de grandes mamíferos encontrados bajo tierra en todo el mundo.
Dónde ver hoy estos fósiles en el subte
- Juramento (Línea D) → Caparazón de gliptodonte exhibido en vitrina.
- Tronador (Línea B) → Zona donde apareció un gliptodonte gigante.
- Alem (Línea B) → Sitio del hallazgo histórico del mastodonte.
- Callao (Línea B) → Restos de corazas hallados en 1929.
Cada viaje en subte pasa a pocos metros de donde caminaron animales enormes hace un millón de años.
La próxima vez que esperes una formación, mirá a tu alrededor: quizás estés parado sobre lo que alguna vez fue el hogar de un gliptodonte o un mastodonte.


















