El castillo a 90 minutos del Obelisco
El castillo a 90 minutos del Obelisco Foto: Barrio Felicitas

A menos de hora y media del Obelisco, en Domselaar, partido de San Vicente, se esconde una de las construcciones más enigmáticas y cautivantes del patrimonio bonaerense: el Castillo Guerrero, una casona del siglo XIX cuyo futuro depende hoy, en parte, de un desarrollo inmobiliario que la rodea, conocido como Barrio Felicitas.

Este vínculo entre patrimonio y urbanización no es casual. Según Juan Carlos Magyary, descendiente directo de Felicitas Guerrero y actual referente del lugar, el barrio —aunque independiente— cumple un rol clave: “sirve para sostener el mantenimiento del castillo, que necesita constante restauración”. El deterioro propio del paso del tiempo, sumado a la magnitud de la residencia y su extensión original, exige un trabajo permanente que el turismo por sí solo no siempre alcanza a cubrir.

Una historia de tragedia, romance y misterio

El Castillo Guerrero no es simplemente una construcción antigua: es testigo de uno de los episodios más dramáticos de la aristocracia porteña del siglo XIX. Tal como relató Magyary en una entrevista, Felicitas Guerrero vivió una vida marcada por el romance y el dolor, y su muerte es considerada uno de los primeros femicidios resonantes de la alta sociedad criolla.

La joven, viuda millonaria, fue asesinada por Enrique Ocampo, un pretendiente que no aceptó su compromiso con Samuel Sáenz Valiente. Recibió dos disparos: uno en el cuello y otro en la espalda.

Una joya cerca de la Capital Foto: Barrio Felicitas

Uno de los detalles más llamativos lo reveló el propio Magyary: el arma homicida nunca apareció en la causa porque su bisabuelo la ocultó. “De chicos jugábamos con ese revólver sin saber el peso histórico que tenía”, recordó.

La tragedia dejó heridas familiares que se proyectaron por generaciones. El castillo, construido por Carlos José Guerrero como un homenaje a su hija, quedó desde entonces cargado de simbolismo, misticismo y una atmósfera que atrapa a cada visitante.

Turismo cultural, cine y un legado que busca perdurar

Hoy, el Castillo Guerrero se erige como uno de los íconos turísticos del sur bonaerense, con visitas guiadas todos los domingos, donde descendientes directos y guías especializados narran la verdadera historia de Felicitas, exhiben objetos personales e incluso muestran el retrato original que aún se conserva.

La residencia también se convirtió en un imán para la industria audiovisual. Fue escenario de films como “Crónica de una fuga” y “El cuento de las comadrejas”, dirigida por Juan José Campanella, además de series y otros proyectos cinematográficos.

El atractivo arquitectónico contribuye a esta fama: una casona de estilo francés, con techos a la mansarda, columnas ornamentadas, salones amplios y un parque que llegó a abarcar hasta 18 hectáreas en su extensión original.

Barrio Felicitas Foto: Barrio Felicitas

Más que un barrio cerrado: un salvavidas para un monumento histórico

El Barrio Felicitas surgió alrededor del castillo como un proyecto residencial que convive con el entorno rural y cultural de Domselaar. Aunque funciona como emprendimiento independiente, su existencia mantiene viva la posibilidad de seguir restaurando un edificio que, sin estas iniciativas, correría riesgo de perderse.

Para Magyary, el objetivo es claro: que la historia de Felicitas no quede en el olvido y que cada visitante —local o turista— pueda conocer una de las joyas más fascinantes del patrimonio bonaerense. “Queremos que los vecinos de Brandsen y alrededores se acerquen a descubrir esta joya que tenemos al lado”, afirmó.