Del esplendor aristocrático al avance de las megatorres: el patrimonio marplatense que podría desaparecer
Una torre de 35 pisos avanza sobre uno de los barrios más históricos de Mar del Plata y desata una fuerte disputa entre vecinos, desarrolladores y defensores del patrimonio, que alertan por el riesgo sobre el icónico chalet La Robla y el paisaje tradicional de Stella Maris.

La tensión urbanística volvió a estallar en Mar del Plata tras la reactivación del polémico proyecto para construir una torre de 35 pisos en pleno corazón del barrio Stella Maris, una de las zonas residenciales más emblemáticas y patrimoniales de la ciudad. La iniciativa, que había sido frenada judicialmente y que ahora vuelve al ruedo, genera un fuerte rechazo vecinal, denuncias penales y un profundo debate sobre el futuro arquitectónico de la costa marplatense.
La torre, impulsada por Fiduciaria Paisajes Urbanos, ocupará casi tres cuartas partes de la manzana delimitada por Alem, Falucho, Aristóbulo del Valle y Gascón, a solo metros del mar. El emprendimiento contempla una estructura de 35 pisos y más de 6.000 m², avanzando sobre un casco residencial históricamente compuesto por chalets de baja altura, protegidos por normativas patrimoniales que limitan la edificación a apenas unos metros.

El corazón del conflicto: La Robla y el patrimonio en riesgo
El predio incluye el histórico Chalet María Frers de Mahn, más conocido como La Robla, construido a principios del siglo XX y considerado una joya de la arquitectura marplatense. En torno a él se preserva un conjunto de viviendas patrimoniales como los chalets Belvedere, Top Capu y El Tovar, símbolos del estilo pintoresquista que definió el perfil costero de la ciudad.
La zona forma parte de los barrios residenciales de élite desarrollados durante las primeras décadas del siglo XX, cuando la aristocracia porteña transformó a Mar del Plata en la “Biarritz argentina”. Stella Maris, Playa Varese y Cabo Corrientes crecieron con casonas, jardines y construcciones bajas, generando un paisaje urbano uniforme que hoy se encuentra en disputa.

Qué aprobaron y por qué los vecinos reaccionaron con fuerza
Luego de un año y medio de debate, el Concejo Deliberante autorizó la construcción mediante un permiso de excepción, un mecanismo cuestionado por organizaciones vecinales por permitir proyectos que rompen con la altura permitida y la densidad poblacional histórica del barrio.
Aunque una medida cautelar había frenado el avance, la Cámara de Apelaciones revocó la suspensión, dejando el camino libre para retomar la obra. Inmediatamente, los vecinos –respaldados por las asociaciones Mirada Ciudadana y Surfrider Argentina– contraatacaron con una denuncia penal contra un arquitecto que avaló el proyecto sin estar matriculado, lo que podría derivar en la nulidad del expediente técnico.
Una batalla que revela dos modelos de ciudad
El conflicto expone dos visiones opuestas:
Los defensores del patrimonio
Sostienen que la torre provocará:
- Daños irreversibles al entorno histórico
- Sombra sobre la playa
- Transformaciones que rompen la identidad costera
- Violaciones al Código de Preservación Patrimonial
Los desarrolladores
Argumentan que el proyecto:
- Moderniza la ciudad
- Genera empleo
- Atrae inversión
- Permite reinventar la costa marplatense
La CEO de IMASA y referente del proyecto, Florencia Miconi, asegura que las excepciones urbanísticas son “herramientas necesarias para el crecimiento”.
La historia del barrio y por qué es tan valioso
Stella Maris nació como un enclave residencial de lujo a inicios del siglo XX. caracterizado por sus chalets de piedra y tejas, calles de desnivel, vistas privilegiadas al mar y una trama urbana que priorizó el paisaje antes que la densidad.
Es un barrio donde:
- Las alturas máximas rondan los 7 metros
- La arquitectura pintoresquista es la norma
- Las familias tradicionales conservaron históricamente sus casonas
- El turismo cultural es un eje clave
Por eso, la propuesta de elevar una torre de 127 metros de altura en el interior de la manzana rompe con más de cien años de identidad urbana.

Un debate que marcará el futuro de Mar del Plata
Mientras el expediente sigue en manos de la Justicia y los vecinos preparan nuevas presentaciones, el caso “La Robla” ya se instaló como uno de los mayores conflictos urbanísticos de la última década en la ciudad.
Lo que ocurra definirá si Mar del Plata continúa protegiendo su patrimonio histórico o si avanza hacia un modelo de verticalización acelerada sobre zonas tradicionalmente bajas.
Una cosa es segura: la disputa por esta torre no es solo una pelea por ladrillos, sino por la memoria, la identidad y el horizonte de la ciudad.


















