No es la Guerra de la Triple Alianza: un conflicto clave en la historia de Sudamérica enfrentó a tres países de la región

Chile contra dos países limítrofes en lo que fue un conflicto bélico que dejó un saldo brutal: alrededor de 45.000 bajas totales entre militares y civiles.
La Guerra del Pacífico.
La Guerra del Pacífico. Foto: Wikimedia Commons.

Cuando se piensa en un conflicto sudamericano que enfrentó a tres países, rápidamente se viene a la mente la Guerra de la Triple Alianza, que enfrentó a Paraguay contra Argentina, Brasil y Uruguay entre 1864 y 1870. Sin embargo, hay un enfrentamiento menos conocido, bautizado como la Guerra del Pacífico, que enfrentó a Chile contra la alianza de Perú y Bolivia entre 1879 y 1884

Aunque esta guerra, que se llevó a cabo en el oeste de Sudamérica, no alcanzó la magnitud demográfica de la anterior, el resultado modificó las fronteras de la región y dejó consecuencias políticas, económicas y sociales que todavía tienen impacto en la historia de estos países.

El ejército chileno ocupa Antofagasta el primer día de la guerra del Pacífico. Foto: Wikimedia Commons.

El 14 de febrero de 1879, la armada chilena desembarcó en el puerto de Antofagasta, entonces en territorio de Bolivia. De esa forma, comenzó la Guerra del Pacífico, un conflicto que involucraría a Chile, Bolivia y Perú, y que tendría como última consecuencia para Bolivia la pérdida de su única salida al mar, la provincia del Litoral, desde entonces en manos chilenas.

El detonante del conflicto fue la explotación de los depósitos de salitre, una materia prima que adquirió tal importancia económica a finales del siglo XIX que se la llamaba el “oro blanco”.

El desarrollo de la guerra que dejó a Bolivia sin acceso al mar

El conflicto bélico que privó a Bolivia de su salida al mar tuvo su origen en la disputa por el control de los recursos del desierto de Atacama, especialmente el salitre, un insumo agrícola de gran valor en el siglo XIX.

Pese al tratado de límites firmado con Bolivia apenas cinco años antes, Chile mantuvo su interés en la región, respaldando a empresas nacionales que buscaban expandir sus explotaciones en el litoral boliviano. Para 1878, la presencia económica chilena en Antofagasta era predominante, con yacimientos bajo control de capitales chilenos que se extendían a lo largo de la costa.

La tensión estalló cuando Bolivia intentó imponer un nuevo impuesto a la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, perteneciente a capitales chilenos. Chile interpretó esta decisión como una violación del tratado de 1874, y la empresa, respaldada por su gobierno, se negó a cumplir con el pago. Bolivia no aceptó esa medida y confiscó las instalaciones en febrero de 1879.

La Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta, a poco de comenzar la guerra. Foto: Wikimedia Commons.

Tras la confiscación de los bienes de la compañía por parte de las autoridades bolivianas, Chile respondió con la ocupación militar del puerto de Antofagasta el 14 de febrero de 1879. Cabe destacar que, en los años previos, Chile se había consolidado como la principal potencia naval de Sudamérica, en gran medida gracias al respaldo británico, que financió y construyó buena parte de su flota.

La intervención chilena arrastró a Perú, obligado a cumplir un pacto defensivo firmado con Bolivia en 1873. Así, lo que comenzó como un litigio económico por la explotación del salitre derivó en una guerra que redibujó el mapa del Pacífico sur y condenó a Bolivia a la mediterraneidad.

Las consecuencias de la Guerra del Pacífico

La guerra se clausuró de forma oficial con la tregua firmada por Chile y Bolivia el 4 de abril de 1884. Para ese entonces, Chile ya había anexado la provincia boliviana de Antofagasta y la región peruana de Tarapacá. Además, la guerra impulsó el desarrollo económico chileno y la inversión británica en la explotación del salitre.

Veinte años después, el Tratado de La Paz y la Amistad reconoció a Chile la cesión a perpetuidad del litoral boliviano y, en compensación, se daba a Bolivia el derecho de libre tránsito de sus bienes y mercancías por los puertos chilenos.

Sin embargo, pronto se hizo patente la disconformidad boliviana con el acuerdo y, desde 1910, sus sucesivos gobiernos no cesaron de reclamar el derecho a una salida al Pacífico. En 2018, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, máximo órgano jurisdiccional de las Naciones Unidas, dictaminó que Chile “no está jurídicamente obligado a facilitar el acceso” de Bolivia al mar, pero el Estado boliviano afirmó enseguida que nunca renunciaría a ese derecho.