Los peluqueros revelan cómo combatir el frizz y conservar el brillo.
Los peluqueros revelan cómo combatir el frizz y conservar el brillo. Foto: Magnific.

Aunque muchas personas no le prestan atención, la temperatura del agua puede influir directamente en la salud y el aspecto del cabello. Especialistas en cuidado capilar explican por qué lavar con agua demasiado caliente no siempre es la mejor opción y cuál es la combinación ideal para evitar el frizz, conservar el brillo y proteger la fibra capilar.

El tipo de pelo, la edad y el estado del cuero cabelludo influyen en la rutina ideal, pero hay algunas recomendaciones generales en las que la mayoría de los especialistas coincide, especialmente en lo que respecta a la temperatura del agua.

Uno de los puntos clave es evitar el agua demasiado caliente. Durante el lavado, lo más recomendable es utilizar agua tibia o templada, ya que ayuda a eliminar la suciedad y permite que el champú, el acondicionador y otros productos actúen de manera más eficaz.

Los peluqueros revelan cómo combatir el frizz y conservar el brillo con el lavado. Foto: Freepik.

El calor moderado facilita que los ingredientes penetren mejor en el cabello y en el cuero cabelludo, siempre y cuando no sea excesivo, ya que las temperaturas muy altas pueden resecar la fibra capilar y provocar irritación. En ese sentido, los expertos de Vadity Hair Studio explican: “El agua caliente limpia en profundidad y elimina mejor la grasa y los residuos, pero en exceso puede resecar y debilitar la fibra capilar”.

Ahora bien, el último enjuague, en cambio, puede hacerse con agua fría. Este paso ayuda a cerrar la cutícula del cabello, lo que favorece un acabado más suave y brillante. Además, contribuye a que el pelo se mantenga limpio durante más tiempo y reduce el frizz, ya que la superficie capilar queda más sellada. “El agua fría ayuda a sellar la cutícula, aporta brillo y puede estimular la circulación del cuero cabelludo”, agregan.

La temperatura también influye en la limpieza: el agua fría, por sí sola, no siempre elimina correctamente el sebo y los residuos acumulados. Por eso, la combinación ideal suele ser lavar con agua tibia y finalizar con un enjuague frío para mejorar el aspecto final del cabello.

El agua fría, por sí sola, no siempre elimina correctamente el sebo y los residuos acumulados. Foto: Freepik.

En el caso del cabello teñido, controlar la temperatura es aún más importante. El agua demasiado caliente puede abrir la cutícula y favorecer que el pigmento se pierda más rápido. En cambio, el agua fría o tibia ayuda a mantener el color por más tiempo y a conservar el brillo.

Otro aspecto a tener en cuenta es el tiempo que el cabello permanece bajo el agua. Los lavados prolongados pueden afectar especialmente a los cabellos con color, por lo que lo ideal es que el proceso sea eficaz pero breve.

Cómo nutrir el pelo antes del lavado para evitar el frizz y la resequedad

También existe un truco previo al lavado que puede aportar beneficios, sobre todo en cabellos secos o dañados. Consiste en aplicar una mascarilla antes de mojar el pelo, de medios a puntas, y dejarla actuar durante varios minutos. Este paso ayuda a proteger la fibra capilar durante el lavado y a mantener la hidratación.

Nutrir el pelo antes del lavado. Foto: Freepik

Después, se puede continuar con la rutina habitual de champú y acondicionador o volver a aplicar la mascarilla tras el lavado. Finalizar con un último enjuague de agua fría contribuirá a sellar la cutícula y potenciar el brillo del cabello.