Estos animales no pueden ser reubicados ni dentro ni fuera del país sin una resolución judicial
Estos animales no pueden ser reubicados ni dentro ni fuera del país sin una resolución judicial Foto: Foto generada con IA

El cierre definitivo del Aquarium de Mar del Plata no solo marcó el final de uno de los parques marinos más emblemáticos de la Argentina, sino que abrió un escenario complejo y sensible: 66 animales marinos permanecen en el predio sin un destino definido, bajo custodia judicial y con su futuro sujeto a decisiones legales, ambientales y sanitarias.

Un predio cerrado, pero con vida adentro

Desde marzo de 2025, cuando el Aquarium dejó de recibir visitantes, el lugar pasó de ser un espacio colmado de público a un entorno silencioso, donde solo se escucha el trabajo diario de un equipo reducido de cuidadores. Actualmente, 12 trabajadores especializados continúan a cargo de la alimentación, sanidad y seguridad de los animales que siguen en las instalaciones ubicadas junto al Faro de Punta Mogotes.

A diferencia de otros cierres comerciales, este caso presenta una particularidad inédita: los animales quedaron incorporados al proceso judicial como parte del activo de la empresa, lo que impide cualquier traslado sin autorización expresa del Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 20.

12 trabajadores especializados continúan a cargo de la alimentación, sanidad y seguridad de los animales Foto: Infobae

Qué especies siguen en el Aquarium de Mar del Plata

De acuerdo con el inventario oficial, dentro del predio permanecen 66 ejemplares de fauna marina, conformados por especies que requieren cuidados específicos y protocolos sanitarios complejos:

  • 56 pingüinos magallánicos
  • 2 pingüinos rey
  • 4 pingüinos saltarrocas
  • 4 lobos marinos

Estos animales no pueden ser reubicados ni dentro ni fuera del país sin una resolución judicial que lo autorice, lo que mantiene el caso en un limbo legal que genera preocupación social y mediática.

Por qué no pudieron ser trasladados como los delfines

Antes de la quiebra definitiva, la empresa operadora del Aquarium logró concretar una operación internacional: el traslado de diez delfines nariz de botella hacia un acuario en Hurgada, Egipto. Esa transacción, valuada en aproximadamente 800 mil dólares, permitió cubrir salarios atrasados y garantizar el mantenimiento del resto de los animales durante varios meses.

Sin embargo, los intentos posteriores de reubicar pingüinos y lobos marinos fracasaron debido a estrictas regulaciones ambientales y sanitarias internacionales. Propuestas que involucraban destinos como México, China o Brasil no avanzaron por restricciones legales que regulan el comercio y traslado de fauna marina.

Los animales que aún viven en el ex Aquarium de Mar del Plata Foto: Infobae

Denuncias, controles y estado actual del lugar

En las últimas semanas circularon imágenes en redes sociales que mostraban agua con tonalidades verdosas en los estanques, lo que generó fuertes cuestionamientos públicos. Frente a esto, fuentes municipales y responsables del proceso judicial aclararon que el agua utilizada sigue siendo de origen oceánico y que se cumplen los protocolos básicos de bienestar animal establecidos por organismos competentes.

Aun así, organizaciones ambientalistas y sectores de la sociedad reclaman una definición rápida para evitar que el paso del tiempo deteriore la calidad de vida de los animales.

Aquarium Mar del Plata Foto: Wikipedia.

El fondo del conflicto: una quiebra con impacto ambiental

El Aquarium funcionó durante más de 30 años, desde su apertura en 1993, bajo un contrato de alquiler que venció definitivamente tras reiterados intentos de renovación fallidos. La decisión de los propietarios del terreno de destinar el predio a nuevos proyectos inmobiliarios o turísticos precipitó el cierre, dejando a la empresa sin ingresos y derivando en la quiebra dictada el 20 de febrero de 2026.

Hoy, la continuidad del caso depende de una resolución judicial que determine si los animales serán trasladados a centros de rehabilitación, zoológicos o santuarios que cumplan con estándares internacionales de bienestar.

Un futuro en suspenso

Mientras la Justicia analiza las alternativas, los pingüinos y lobos marinos del ex Aquarium de Mar del Plata siguen esperando una definición. Su situación pone en evidencia un vacío legal poco frecuente, donde el cierre de una empresa deja como principal herencia la responsabilidad de decidir el destino de seres vivos, con implicancias éticas, ambientales y sociales.