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Un pueblo de Perú perdió su glaciar y más de 100 vecinos se marcharon: cuatro hombres intentaron recuperarlo pintando una montaña de blanco

En Licapa, una comunidad de los Andes peruanos, cuatro hombres intentaron recuperar el hielo pintando las rocas de blanco. Registraron diferencias de hasta 15 grados.

Hombre pinta de blanco una montaña en Perú.
Cuando el hielo terminó de desaparecer, las consecuencias llegaron hasta Licapa, una pequeña localidad donde las familias vivían principalmente de la cría de alpacas. Foto: Imagen generada con IA / Google Gemini.
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Cuando Salamon Parco era niño, un río atravesaba el valle donde vivía su familia, en los Andes de Perú. Sus aguas alimentaban los pastizales que necesitaban las alpacas, animales de los que dependía buena parte de la economía local. Pero con el paso de los años, aquel paisaje comenzó a transformarse hasta que el río desapareció.

El agua provenía del glaciar del Chalón Sombrero, una montaña de la región de Ayacucho situada a casi 5.000 metros sobre el nivel del mar. Cuando el hielo terminó de desaparecer, las consecuencias llegaron hasta Licapa, una pequeña localidad donde las familias vivían principalmente de la cría de alpacas.

La situación se volvió tan difícil que, según una crónica publicada por la periodista Gaia Vince en 2010, más de 100 personas habían abandonado el pueblo porque ya no podían mantener a sus familias. Algunas se trasladaron hacia asentamientos de las afueras de Lima, mientras otras comenzaron a considerar la posibilidad de seguir el mismo camino.

Montaña de Perú pintada de blanco.
Licapa se encuentra a unos 4.200 metros de altura, aproximadamente 100 kilómetros al oeste de la ciudad de Ayacucho. Foto: Imagen generada con IA / Google Gemini.

Parco, que entonces tenía esposa y tres hijos pequeños, también pensaba en marcharse. Sin embargo, antes de abandonar el lugar donde había crecido, decidió participar en una iniciativa que parecía imposible: pintar una montaña de blanco para intentar que el glaciar volviera a formarse.

El pueblo de Perú donde un glaciar desapareció y dejó a cientos de personas sin su principal fuente de agua

Licapa se encuentra a unos 4.200 metros de altura, aproximadamente 100 kilómetros al oeste de la ciudad de Ayacucho. En 2010, las crónicas periodísticas describían una comunidad de alrededor de 200 habitantes, rodeada de montañas y pastizales de altura.

Allí, la crianza de alpacas representaba una de las principales actividades económicas. Pero para mantener a estos animales, las familias necesitaban agua y vegetación durante buena parte del año.

El problema era que las precipitaciones se concentraban principalmente en enero y febrero. Durante los meses restantes, el agua procedente del deshielo contribuía a mantener los pastizales.

Según el testimonio recogido por Gaia Vince, el glaciar del Chalón Sombrero había desaparecido aproximadamente dos décadas antes de su visita. En el lugar donde antes había hielo solo quedaban rocas oscuras y el cauce seco del antiguo río.

La crianza de alpacas representaba una de las principales actividades económicas.
La crianza de alpacas representaba una de las principales actividades económicas. Foto: Google Gemini.

La pérdida no afectaba únicamente a Licapa. Las estimaciones difundidas entonces indicaban que unas 900 personas de la zona dependían de los recursos hídricos vinculados a aquella montaña. Ante la disminución del agua disponible, algunas familias comenzaron a buscar alternativas lejos de sus hogares. Parco, sin embargo, todavía quería encontrar una manera de permanecer en su comunidad.

Cuatro hombres comenzaron a pintar una montaña de casi 5.000 metros para intentar recuperar el hielo

La propuesta surgió del inventor peruano Eduardo Gold, impulsor de la organización Glaciares Perú. Su idea consistía en cubrir de blanco las rocas que habían quedado expuestas después de la desaparición del hielo.

Según su hipótesis, las superficies claras reflejarían una mayor cantidad de radiación solar, disminuirían su temperatura y crearían condiciones más favorables para que la nieve y el hielo permanecieran sobre la montaña.

El inventor Eduardo Gold, impulsor de la organización Glaciares Perú.
El inventor peruano Eduardo Gold impulsó un experimento que consistía en cubrir las rocas oscuras de los Andes con una mezcla blanca para reflejar la radiación solar y reducir su temperatura. Foto: Facebook / Eduardo Gold.

En 2010, un grupo de cuatro trabajadores de la zona comenzó a aplicar una mezcla blanquecina a base de cal, agua y clara de huevo industrial sobre las rocas del Chalón Sombrero. No obstante, la tarea estaba lejos de ser sencilla.

Los hombres debían transportar los materiales por terrenos escarpados, utilizando animales de carga para acercar parte del equipo. Después preparaban la mezcla y la distribuían sobre las superficies oscuras de la montaña. No utilizaban grandes máquinas ni sistemas industriales. El trabajo dependía fundamentalmente del esfuerzo físico de los participantes y de los materiales que conseguían reunir.

El proyecto contemplaba cubrir unas 70 hectáreas distribuidas en tres cumbres de Ayacucho. Sin embargo, las dificultades económicas aparecieron rápidamente. De acuerdo con el reportaje publicado por Australian Geographic en diciembre de 2010, dos de los cuatro trabajadores abandonaron la tarea apenas 15 días después de comenzar, debido a la falta de dinero para pagarles. Parco y su compañero Geronimo Torres decidieron continuar.

Pintaron tres hectáreas y comprobaron una diferencia de temperatura de 15 grados

A pesar de las dificultades, el experimento comenzó a producir resultados observables. Para septiembre de 2010, los trabajadores habían conseguido cubrir de blanco unas tres hectáreas de roca.

Según las mediciones de campo que Parco comunicó a Australian Geographic, las superficies oscuras registraban temperaturas de alrededor de 20 °C durante el día, mientras que las zonas pintadas alcanzaban aproximadamente 5 °C.

La diferencia era de 15 grados entre las rocas negras y las cubiertas de blanco. Durante la noche, las superficies pintadas podían descender hasta los -5 °C, lo que favorecía la aparición de hielo.

Pero existía un problema: ese hielo no permanecía allí durante toda la jornada. Según el mismo testimonio, se derretía hacia las 10.30 de la mañana. Los resultados sugerían que el recubrimiento blanco podía enfriar las rocas de manera localizada. Sin embargo, no demostraban que fuera posible reconstruir un glaciar completo.

Aun así, para los habitantes que participaban en el proyecto, aquella diferencia de temperatura representaba una señal alentadora. El objetivo no era solamente recuperar el paisaje nevado, sino encontrar una forma de conservar el agua que necesitaban sus animales y sus familias.

Por qué pintar una montaña de blanco puede enfriar las rocas, pero no garantiza recuperar un glaciar

La propuesta de Eduardo Gold se basaba en un fenómeno físico conocido como efecto albedo. Este concepto describe la capacidad de una superficie para reflejar la radiación solar.

Así funciona el efecto albedo.
El experimento se basaba en el efecto albedo, un fenómeno físico por el cual las superficies blancas reflejan más radiación solar y absorben menos calor, lo que permite reducir la temperatura de las rocas. Foto: Facebook / GSI Mejora tu Vida.

Las superficies oscuras suelen absorber una mayor proporción de la energía que reciben del sol. En cambio, las superficies claras reflejan más radiación y, bajo determinadas condiciones, pueden calentarse menos. Por eso, una roca pintada de blanco puede alcanzar temperaturas inferiores a las de otra roca oscura expuesta al mismo sol.

El principio es conocido y tiene aplicaciones en distintos ámbitos, desde los edificios con techos claros hasta las estrategias para reducir el calentamiento de determinadas superficies urbanas. Sin embargo, formar y mantener un glaciar requiere mucho más que enfriar unas rocas.

Es necesario que la acumulación de nieve y hielo consiga superar las pérdidas producidas por el derretimiento, la evaporación y la sublimación a lo largo del tiempo. Además, intervienen factores como las precipitaciones, la temperatura del aire, el viento y las condiciones climáticas regionales.

El glaciólogo Lonnie Thompson, de la Universidad Estatal de Ohio, señaló entonces que la técnica podía ofrecer resultados a corto plazo en superficies reducidas, pero cuestionó su viabilidad a gran escala. Su planteo apuntaba a un problema central: una intervención localizada no puede compensar por sí sola el calentamiento que afecta a extensas regiones montañosas.

El inventor peruano que buscó apoyo internacional para salvar el glaciar

  • La iniciativa de Eduardo Gold consiguió llamar la atención fuera de Perú. Su organización participó en una convocatoria del Banco Mundial dedicada a proyectos de adaptación al cambio climático y fue seleccionada entre las propuestas ganadoras.
En 2010, el proyecto del inventor peruano Eduardo Gold fue seleccionado entre los ganadores de una convocatoria del Banco Mundial sobre adaptación al cambio climático, con una financiación prevista de 200.000 dólares para ampliar el experimento de pintar las montañas de blanco. Foto: REUTERS
  • El proyecto estaba asociado a un financiamiento previsto de 200.000 dólares, destinado a ampliar el experimento y producir el material necesario para cubrir nuevas superficies. Sin embargo, a finales de 2010 Gold aseguraba que todavía no había recibido esos fondos.
  • La propuesta también generó opiniones encontradas. Mientras algunos especialistas consideraban interesante investigar la capacidad de las superficies blancas para modificar las temperaturas locales, otros cuestionaban la posibilidad de aplicar la técnica a grandes extensiones y su eficacia para restaurar glaciares.
  • Pese a las críticas, los trabajadores que permanecieron en la montaña continuaron con las tareas durante aquel año. Para ellos, el experimento tenía una dimensión mucho más inmediata que el debate científico: representaba una posibilidad de conservar el lugar donde vivían.
  • En 2024, el proyecto volvió a aparecer en el cortometraje documental Chalón Sombrero (Paint it White), dirigido por David Seminario Valcarcel. La producción, filmada a unos 4.900 metros de altura, recuperó la figura de Eduardo Gold y su propuesta de utilizar superficies blancas para reflejar la radiación solar.
  • El documental demuestra que la iniciativa continuaba siendo objeto de interés más de una década después de su presentación inicial. Sin embargo, su existencia no constituye una prueba científica de que el glaciar haya vuelto a formarse.
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