Gran aliado para la salud mental: la importancia del ejercicio físico y su impacto positivo en el cerebro
El ejercicio no solo fortalece el cuerpo: también modifica la química cerebral, mejora la memoria, reduce el estrés y puede aliviar síntomas depresivos. Qué impactos puede tener la actividad física en la vida cotidiana.

Hacer ejercicio tiene incontables beneficios para la vida cotidiana. La actividad física no solo tiene repercusiones sobre el cuerpo, sino también sobre la mente y el bienestar psicológico. Especialistas indican que realizar deporte puede ayudar a superar estados depresivos, atenuar el impacto de memorias traumáticas y mejorar el sueño y la ansiedad.
La práctica regular de actividad física actúa como un regulador natural del sistema nervioso, ayudando al cuerpo a gestionar mejor situaciones de estrés y tensión cotidiana. Al activar mecanismos biológicos vinculados al bienestar, el ejercicio favorece una mayor estabilidad emocional y una sensación de control.
Actividades de baja intensidad, como caminar o estirarse, pueden generar cambios significativos. Entrenar puede funcionar como un “ancla” mental: una rutina predecible que ordena el día a día y disminuye la rumiación de pensamientos negativos. La constancia vale más que la exigencia.

El ejercicio no cambia el pasado, pero sí transforma la forma en que la mente lo procesa. Entrenar es más que solo mover músculos; también se activan neurotransmisores como la serotonina, dopamina y endorfinas. Se reduce el cortisol (hormona del estrés) y se estimula la neuroplasticidad, es decir, la capacidad real del cerebro para adaptarse y reorganizarse.
Estos efectos positivos sobre el bienestar integral del ser humano podrían ser de especial utilidad para personas con ansiedad, estrés crónico o recuerdos traumáticos.
El rol del movimiento en la reducción de la depresión

Un estudio publicado por Gerokomos, una revista de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica, evaluó un programa combinado de ejercicios y paseos al aire libre en pacientes mayores de 65 años con trastorno depresivo en una unidad de hospitalización psiquiátrica.
La investigación concluyó que una práctica regular de ejercicio ayuda a disminuir los síntomas asociados con la depresión y favorece la capacidad de los pacientes para realizar por sí mismos tareas diarias, contribuyendo así a una mayor independencia.
Actividad física y envejecimiento saludable

Según la revista BioMed Research International, realizar actividad física tiene impactos positivos en procesos biológicos del envejecimiento, como la inflamación crónica y la disfunción mitocondrial.
La publicación sostiene que el ejercicio mejora la calidad de vida, reduce la carga de enfermedades crónicas y disminuye la mortalidad general.

Sin embargo, sobrepasarse en las cargas físicas puede resultar en un desenlace negativo para el cuerpo. La actividad debe ser recetada de manera individualizada y monitoreada como cualquier otro tratamiento médico. Además, es fundamental considerar la relación dosis-respuesta con el volumen e intensidad del ejercicio.
Exigir el cuerpo en demasía puede convertir una actividad placentera y saludable en un foco de dolores crónicos y lesiones prolongadas.


















