Obesidad: más del 50% no tiene un diagnostico certero
Obesidad: más del 50% no tiene un diagnostico certero

La obesidad es una enfermedad crónica, multifactorial y progresiva que incrementa de manera significativa el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, dislipidemia y enfermedad hepática grasa asociada al metabolismo. Sin embargo, muchas personas conviven con esta condición sin saberlo y, según un estudio realizado por el Hospital de Clínicas, más de la mayoría de ellos tienen problemas para dormir.

Por eso, entre el 2 y el 6 de marzo, de 9 a 12 horas, el Hospital dependiente de la Universidad de Buenos Aires llevará adelante una campaña abierta a la comunidad con un circuito de controles médicos y devolución personalizada, con el objetivo de promover la prevención y el diagnóstico temprano.

Obesidad
Diagnóstico temprano de obesidad

La campaña ya fue realizado con éxito en el año 2025 y allí, se descubrió que el 50% de las personas diagnosticadas con obesidad nunca había recibido un diagnóstico formal ni se reconocía como persona con esta enfermedad. “Las comorbilidades más frecuentes fueron hipertensión arterial (36,5%), diabetes mellitus (13,5%), dislipidemia (14,9%) y enfermedad hepática o hígado graso (22,3%). El 30,4% presentó al menos dos comorbilidades cardiometabólicas”, señaló a Canal 26 la médica Pilar Quevedo (MN 124.023), jefa de la División Nutrición del hospital.

Estos datos reflejan que la obesidad no diagnosticada conlleva una alta carga de complicaciones asociadas, lo que refuerza la importancia de sostener campañas de prevención y detección precoz.

En este mismo sentido, de acuerdo al informe World Obesity Atlas 2025, elaborado por la World Obesity Federation, el 39% de los adultos en Argentina vive con obesidad. A su vez, datos del Ministerio de Salud indican que el 20,4% de niños y adolescentes de entre 5 y 17 años también presentan esta condición.

Si bien entre el 40% y el 70% de los casos pueden atribuirse a factores genéticos, estos interactúan con el ambiente y el estilo de vida. Es decir, puede existir predisposición, pero la adopción de hábitos saludables puede influir en su desarrollo. A esto se suma el estigma social que aún pesa sobre la obesidad, lo que puede derivar en discriminación, exclusión y un deterioro adicional de la salud física y emocional.

La obesidad y la falta de sueño están directamente relacionadas Foto: Freepik.

Obesidad y sueño: una relación bidireccional

Uno de los ejes centrales de la campaña realizada por el Hospital de Clínicas será la relación entre obesidad y trastornos del sueño. El Dr. Facundo Nogueira (MN 84.970), jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas, explicó que el vínculo es bidireccional y afecta tanto la salud física como mental.

De hecho, remarcó que hay diversas investigaciones que demuestran que la falta de sueño altera los genes vinculados al apetito y mejora la producción de hormonas que regulan la saciedad, favoreciendo el riesgo de conductas alimentarias inadecuadas.

Según datos publicados en Science Direct, alrededor del 70% de las personas con apnea del sueño tienen sobrepeso, más de la mitad de quienes viven con obesidad padecen este trastorno y, en candidatos a cirugía bariátrica, la prevalencia supera el 85%.

En casos de obesidad severa puede presentarse hipoventilación nocturna, una condición en la que el exceso de tejido graso en abdomen y tórax dificulta la respiración, reduce el ingreso de oxígeno y eleva el dióxido de carbono en sangre, con posibles consecuencias cardíacas y neurológicas.

El Dr. Nogueira detalló además que en hombres y mujeres posmenopáusicas, la acumulación de tejido graso en el cuello y la garganta aumenta el riesgo de colapso de la vía aérea durante el sueño. “La faringe es muscular y se relaja al dormir. Si hay exceso de tejido graso, se estrecha el paso del aire, primero aparece el ronquido y, si progresa, se producen las apneas del sueño”, señaló.

Obesidad, salud, sobrepeso
Obesidad y salud mental

En este mismo sentido, remarcó que dormir mal favorece el aumento de peso, ya que el cansancio crónico reduce la actividad física, promueve el sedentarismo y puede asociarse a ingestas nocturnas. “Dormir bien mejora el ánimo, la energía y la capacidad para sostener hábitos saludables”, concluyó Nogueira.

La campaña del Hospital de Clínicas busca, justamente, abordar la obesidad de manera integral: detectar casos no diagnosticados, evaluar comorbilidades y concientizar sobre la importancia del sueño como parte esencial del cuidado de la salud.