De inspiración para poetas y músicos a hogar de la mejor fugazzeta de CABA: Villa Ortúzar, el barrio con nombre misterioso
La zona solía conocerse como “El Palomar de Ortúzar” y entre los famosos que vivieron en el barrio se encuentra el querido Gustavo Cerati. De su origen industrial a ser codiciado entre porteños.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con 48 barrios, cada uno de ellos con una esencia e historia propia que los vuelve único. Dentro de esto se esconden mitos y leyendas sobre sitios o personajes que los habitaron.
Algunos famosos por sus sitios turísticos, otros ocultos del ojo público. Lo cierto que cada uno guarda su encanto con calles tranquilas, casas bajas y un pasado industrial, como es el caso de Villa Ortúzar.
Forma parte de la Comuna 15 y se encuentra delimitado por las calles La Pampa, Av. Forest, Av. Elcano, Av. del Campo, Avenida Combatientes de Malvinas y Avenida Triunvirato. Limita con los barrios de Villa Urquiza al norte, Belgrano al noreste, Colegiales al este, Chacarita al sudeste, La Paternal al sur, y Parque Chas al oeste y su historia revela que este territorio funcionaba como una zona clave que abastecía a la aldea colonial con esclavos e indígenas trabajando la tierra y los hornos de ladrillos.
Cómo nació Villa Ortúzar
A partir de 1614 los sacerdotes de la Compañía de Jesús obtuvieron “chácaras” (palabra de origen quichua que significa “tierra de cultivo”) que se conocieron como la Chacarita de los Jesuitas. En 1827, durante el gobierno de Bernardino Rivadavia, sus terrenos fueron cedidos a inmigrantes alemanes hasta 1862, cuando ocurre su cambio más significativo. Ese año el vasco Santiago Ortúzar adquirió veintiséis manzanas en un remate estratégico y con la visión de diseñar las primeras calles, arboló la zona con eucaliptos e introdujo el ombú al paisaje urbano.
Su casa fue construida entre las calles Giribone, Heredia, 14 de Julio y Charlone. Ortúzar instaló grandes palomares y por este motivo el lugar fue conocido como “El Palomar de Villa Ortuzar”.
A principios del siglo XX, el barrio adoptó forma de barrio de trabajadores, con de grandes usinas y fábricas. Supo albergar varias fábricas y marcas que fueron emblemáticas de su época, como La Perfumería Griet, la Fábrica de Azulejos y Mosaicos Cattáneo, la Papelera Buenos Aires, y Sudamtex.
Esto fue clave para atraer a poetas y músicos que encontraron inspiración en sus esquinas como Osvaldo Pugliese y Gustavo Cerati quienes caminaron sus veredas, forjando una mística única.
Su tono poético quedó inmortalizado en las plumas de José Portagalo y Jorge Luis Borges, quienes cantaron a sus “tapias azules” y a sus crepúsculos inigualables. Pasear por la calle Heredia es redescubrir la casa de Cerati o la parroquia San Roque, hitos que conforman un rompecabezas de identidad.
El 26 de abril quedó instituido como el “Día del Barrio de Villa Ortúzar”, fecha en que Ortúzar efectuó la compra de los terrenos donde actualmente se emplaza el barrio. El hito fue promulgado en forma de ley por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. (Ley 1.065, autores: Fernando Finvard y Raúl Puy). La iniciativa se origina en un pedido de la Junta de Estudios Históricos del barrio.
Qué ver en Villa Ortúzar
- Plaza 25 de agosto: el único espacio verde de la zona. El árbol de Artigas, en el centro de la plaza, es uno de los históricos de Buenos Aires con 25 metros de altura.
- Comer en locales auténticos porteños: alberga una cantidad impresionante de establecimientos emblemáticos porteños como Lo de Charly, La Mezzetta, Oriente, 8 Esquinas, Cervecería López, La Cantina de Don Chicho
- Caminar por las calles donde pasaron celebridades: el barrio fue casa de grandes genios, como Gustavo Cerati (Heredia al 1200), Osvaldo Pugliese (Álvarez Thomas 1445 y Roseti 1689) y que Jorge Luis Borges frecuentaba el barrio porque vivía acá su amiga Norah Lange
La Mezzetta, la mejor fugazzeta de CABA
Lugar emblemático donde vecinos hacen filas eternas, vende unas 150 pizzas por días y se destaca por su fugazzeta. El local es pequeño, para comer al paso, y muchos clientes suelen llevarse la pizza para comerla en su casa.

Fue inaugurada en 1939. Conserva las reglas de sus principios: sin mesas ni sillas, se come “de parado”. Lo llamativo es lo corto del menú de opciones: muzzarella, fugazzeta, anchoa y napolitana.
La especialidad de cebolla rellena que prepara, lleva una preparación particular: cortan la masa en bollos para que queden gruesos, la dejan descansar para que fermente y aumente el volumen. Luego, colocan la muzzarella en el molde, dan vuelta la pizza, la estiran y le agregan chimichurri. La vuelven a dejar descansar directamente en las fuentes que irán al horno.

Cuánto cuesta comer de parado
En diciembre de 2025,el valor de la pizza grande de muzzarella es de $15.500, mientras que la versión chica se consigue por $11.700. Además, el menú ofrece otras variedades cuyos precios acompañan la situación económica del momento:
- Porción muzarella: $2.000.
- Porción fugazzeta: $3.500.
- Empanada de carne: $2.000.
- Empanada de jamón y queso: $2.000.
- Bebida (unidad): $3.000.


















