Guerra de Malvinas
Guerra de Malvinas Foto: Archivo

Durante la Asamblea Nacional de Francia, el embajador argentino, Ian Sielecki, advirtió una falta grave: un mapa en el lugar mostraba las Islas Malvinas como territorio británico.

En el comienzo de una audición, observó que había un mapa detrás suyo con una información errónea, que representaba una escala diplomática por la invasión británica en el territorio argentino. Argentina y Reino Unido se enfrentaron en una guerra en 1982 y fue justamente Francia quien jugó un papel clave.

Soldados argentinos Foto: Archivo Infobae

Un enemigo silencioso

Era abril de 1982 y tras el éxito de la Operación Rosario, Argentina retoma el control de las Islas Malvinas mientras se prepara para el contraataque británico. Pero desde las sombras un enemigo en silencio se une a la “cruzada al sur” dirigida por Margaret Thatcher: Francia.

Desde París, el presidente socialista Mitterrand no tardó en contactar a la conservadora Thatcher para asegurarle el total respaldo francés en el conflicto. Dos días después, el 4 de abril, el ministro de Defensa galo recibió un pedido británico de asistencia técnica para evaluar las capacidades aéreas argentinas. La respuesta fue inmediata.

Francia proporcionó informaciones secretas a Gran Bretaña, permitiendo a sus agentes sabotear los misiles Exocet franceses que Buenos Aires hubiese podido adquirir en el mercado.

Pilotos franceses expertos en aviones Mirage volaron al Reino Unido para realizar maniobras conjuntas con los Harrier británicos. El objetivo era claro: enseñarles cómo contrarrestar el poder aéreo argentino equipado con tecnología francesa. Además, Francia también bloqueó el envío de diez misiles Exocet y detuvo toda entrega de armamentos que la Armada Argentina ya había adquirido antes del conflicto, sumándose al bloqueo establecido por la comunidad europea.

Mitterrand y Thatcher. Foto: The Independent
Mitterrand y Thatcher. Foto: The Independent

Pero el apoyo del París, además de técnico y político, fue logístico. En un acto que casi roza la declaración de guerra, Francia exigió a Senegal -una de sus ex colonias- que permitiera a los británicos operar desde el aeropuerto de Dakar para facilitarle la conexión aérea hacia la isla Ascensión. Desde esta isla controlada por Estados Unidos, despegaron los bombarderos británicos que atacaron sin cesar las Malvinas.

Aunque muchas veces busca ocultarse, el apoyo de Francia, la OTAN y la comunidad europea fue clave para la victoria de Reino Unido. De otra manera, se habría visto obligado a negociar ante la valiente resistencia argentina.

“Nuestro mejor aliado”

El ministro de Defensa de la época, Sir John Nott, en sus memorias que publicó Daily Telegraph decía: “De tantas maneras, Mitterrand y los franceses fueron nuestros mejores aliados. Desde el comienzo del conflicto, Francia puso a disposición de Gran Bretaña (aviones) Super Etendard y Mirage, que había entregado a Argentina, de manera que los pilotos de la fuerza aérea británica pudiesen entrenarse contra ellos”.

Sir John Nott fue el Secretario de Defensa del Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas Foto: Archivo

“Yo autoricé a nuestros agentes para que se hicieran pasar por compradores de equipo (militar) en el mercado internacional para aumentar los precios sobre los argentinos y otros agentes secretos identificaron misiles Exocet en diversos mercados, y los sabotearon, sobre la base de las informaciones entregadas por los franceses”, relató Sir John.

“A pesar de toda la amistad que Margaret Thatcher tenía por Ronald Reagan, seguía siendo un estadounidense de la costa oeste mirando hacia América Latina, al Sur y hacia el Pacífico al Oeste. A veces me preguntaba si sabía, o si se preocupaba de saber dónde se encontraba Europa”, destacó.