Frenaron la demolición del Palacio Lawson, joya de CABA en avenida Alvear rodeada de palacios: su historia
Construido en 1916, logró escapar a la demolición tras el reclamo de vecinos y organizaciones culturales. La joya arquitectónica de Recoleta vuelve a poner en debate el valor del patrimonio porteño frente al avance inmobiliario.

La avenida Alvear no es solo una de las calles más elegantes de la ciudad de Buenos Aires: es un verdadero museo a cielo abierto donde la historia, la arquitectura y la identidad porteña se entrelazan. En ese corredor urbano emblemático, una noticia sacudió esta semana a vecinos, especialistas y amantes del patrimonio: la demolición del Palacio Lawson fue frenada por el Gobierno porteño, luego de una fuerte reacción social y cultural.
Ubicado en Avenida Alvear 1628, en pleno corazón de Recoleta, el Palacio Lawson forma parte de una cuadra única, rodeada por edificios icónicos como el Palacio Duhau, el Palacio Fernández Anchorena (actual Nunciatura Apostólica) y el Palacio Casey, sede del Ministerio de Cultura. Su posible desaparición encendió alarmas por el impacto que tendría en la fisonomía histórica de la zona.
La historia del Palacio Lawson: un símbolo del Buenos Aires aristocrático
El Palacio Lawson fue construido en 1916, en una época en la que Buenos Aires buscaba consolidarse como la “París de Sudamérica”. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto Enrique Max Laspé, una figura clave del academicismo francés adaptado al contexto local.
Originalmente concebido como residencia privada, el edificio se destaca por su estilo clásico elegante, con una fachada sobria, detalles ornamentales refinados y proporciones pensadas para dialogar con el entorno aristocrático de la avenida Alvear. Durante décadas, el inmueble fue testigo de la vida social de la alta sociedad porteña, cuando Recoleta era sinónimo de poder, diplomacia y vida cultural.
En años más recientes, el palacio albergó a la tienda de lujo Ermenegildo Zegna en la Argentina, lo que permitió conservar su estructura y darle uso sin alterar su esencia arquitectónica. Sin embargo, el cierre del local abrió la puerta a un proyecto inmobiliario que contemplaba la demolición total del edificio para levantar una torre de nueve pisos de alta gama, denominada Maison Alvear.

El freno a la demolición y el reclamo por el patrimonio
La difusión del proyecto despertó una reacción inmediata. Vecinos de Recoleta y organizaciones como el Distrito BAFA (Buenos Aires Fashion & Arts) presentaron reclamos formales para detener lo que consideraban una pérdida patrimonial irreparable.
Si bien el Palacio Lawson no cuenta con una protección patrimonial individual, sí se encuentra dentro de un Área de Protección Histórica de la Ciudad, lo que reavivó el debate sobre los límites entre desarrollo inmobiliario y conservación cultural. Además, existe un antecedente clave: en 2022, la Comisión Nacional de Monumentos ya había intervenido para impedir su demolición, reconociendo su valor cultural.
Finalmente, esta semana, el Gobierno de la Ciudad decidió suspender la demolición de manera unilateral y anunció que iniciará conversaciones con los propietarios para buscar una solución que preserve al menos la fachada original del edificio.

Un debate que excede al Palacio Lawson
El caso del Palacio Lawson vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: cómo crecer sin borrar la memoria urbana. Desde organizaciones culturales sostienen que es posible integrar proyectos modernos respetando las estructuras históricas, tal como sucede en capitales europeas como París o Milán.
Más allá del resultado final, el freno a la demolición representa una victoria simbólica para quienes defienden el patrimonio porteño. En una ciudad que ha perdido innumerables edificios históricos en nombre del progreso, el Palacio Lawson se transforma hoy en emblema de una nueva conciencia urbana.
En plena avenida Alvear, rodeado de palacios y cargado de historia, el destino del Palacio Lawson ya no es solo una cuestión inmobiliaria: es una decisión sobre qué ciudad quiere ser Buenos Aires en el siglo XXI.



















