El delicado secreto que William y Kate guardaron del príncipe George, el futuro heredero a la corona británica

El príncipe George, primogénito de los príncipes de Gales, creció durante buena parte de su infancia sin ser consciente de que un día asumirá el rol más importante de la monarquía británica.
William y Kate, quienes desde el inicio han buscado que sus hijos lleven una vida lo más cercana posible a la normalidad, decidieron retrasar la conversación sobre el futuro de su hijo hasta que él alcanzara una edad en la que pudiera comprender la magnitud de su destino.
El día en que el príncipe George supo que heredará la corona británica
El príncipe George Alexander Louis, hijo de los príncipes de Gales, nació el 22 de julio de 2013 en el Hospital St. Mary’s de Londres. Actualmente, con 12 años, es el segundo en la línea de sucesión al trono británico, después de su padre, el príncipe William.
Su hermana, la princesa Charlotte Elizabeth Diana, nació el 2 de mayo de 2015, y con 10 años ocupa el tercer lugar en la sucesión. El hermano menor, el príncipe Louis Arthur Charles, nació el 23 de abril de 2018, y con 7 años es el cuarto en la línea de sucesión .
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Sin embargo, no fu hasta los siete años cuando los duques se sentaron a explicarle al pequeño George que su lugar en la historia ya estaba marcado. Según relató el historiador real Robert Lacey a la revista People, “William retrasó deliberadamente la noticia hasta el último momento posible. Eso demuestra el cuidado y la consideración hacia su hijo. También nos dice algo sobre cómo se sentía el propio William al respecto sobre el peso de la corona”.
El príncipe de Gales conoce en carne propia la presión que significa crecer con la expectativa de convertirse en rey, por lo que su decisión de posponer esta revelación muestra, si se quiere, una visión más moderna de la crianza dentro de la familia real, donde la prioridad parece estar puesta en la estabilidad emocional de los niños antes que en las obligaciones institucionales.

La estrategia de William y Kate se traduce en una dinámica familiar distinta a la de generaciones anteriores. En contraste con lo que vivió la reina Isabel II, quien debió mudarse al Palacio de Buckingham por orden de Winston Churchill tras la muerte de su padre, los actuales príncipes de Gales han elegido Forest Lodge como su residencia definitiva, una propiedad con ocho dormitorios ubicada cerca del colegio de sus hijos: la Lambrook School. La decisión, además de ser práctica, encierra un mensaje claro: la vida familiar está por encima de la real.
El biógrafo Robert Hardman lo sintetizó en una frase reveladora: “William se toma su papel de padre del futuro rey tan en serio como se toma su papel de futuro rey. Eso es fundamental. Su principal prioridad es asegurarse de que lo disfruten en lugar de temerlo”.

A ello se suma que William no planea instalarse en el Palacio de Buckingham una vez que ascienda al trono. Ingrid Seward, editora de Majesty Magazine, lo confirmó en declaraciones a HELLO!: “William nunca iba a mudarse al Palacio de Buckingham. Nunca le ha tenido cariño, y probablemente no ha pasado mucho tiempo allí”.
La reina Isabel II, en su momento, también expresó reservas sobre vivir en el emblemático edificio londinense, al que describió como un lugar más asociado con la obligación que con el hogar. Esa visión parece haberse heredado en William, quien busca redefinir el rol de la familia real en el siglo XXI.