Una fragancia única para tu jardín: qué hace tan especial al jazmín del Cabo y cómo cuidarlo durante el verano
Esta aromática planta no perdona el descuido. Si es suelo no es el correcto o el sol es excesivo, las flores no se abren, las hojas son amarillas y tiene un aspecto triste. Por estos motivos, requiere de un cuidado especial. Conocé las recomendaciones.

Hay aromas imposibles de olvidar, y el del jazmín del Cabo (Gardenia jasminoides) es uno de ellos. Su fragancia puede transportarnos a escenas completas: arbustos cargados de flores junto a la puerta de casa, noches de verano bajo las estrellas y patios calurosos.
Es un perfume cremoso, intenso y envolvente. No es casual que, después de años en los que los jardines urbanos se volvieron más minimalistas y sin aroma, este jazmín esté recuperando su protagonismo.

A pesar de ello, el jazmín del Cabo es reconocido por otra razón menos amistosa: no perdona el descuido. Si es suelo no es el correcto o el sol es excesivo, las flores no se abren, las hojas son amarillas y tiene un aspecto triste.
Un atractivo perfume
El perfume de sus flores se debe a la combinación de lactonas aromáticas y monoterpenos, compuestos que se intensifican con el calor y la caída de la tarde. Por este motivo, bien ubicado puede transformar un umbral, un pasillo exterior o el borde de una ventana.
Una de las claves para potenciar su floración es la luz. El jazmín del Cabo necesita luz, pero no cualquier luz. En sombra densa no florece y bajo el sol pleno y crudo del mediodía las hojas se queman y se estresa la planta.
El punto ideal es sol filtrado: media sombra luminosa, o bien un lugar donde reciba sol suave a primera hora del día y sombra ligera por la tarde.
El factor del suelo

El jazmín del Cabo tiene una condición innegociable: necesita un suelo ácido. Su rango ideal está entre pH 5 y 6. Cuando el sustrato es más alcalino, la planta no puede absorber hierro y eso se refleja rápidamente en el follaje: hojas amarillas con las nervaduras aún verdes.
Para mantener o recuperar ese nivel de acidez, conviene elegir sustratos diseñados específicamente para plantas acidófilas, como los que se usan para azaleas y camelias.
También, ayuda incorporar turba rubia o compost a base de hojas de pino, materiales que suavemente ajustan el pH hacia donde el jazmín se siente cómodo. Si el amarilleo ya apareció, la mejor intervención es aplicar, moderadamente, quelatos de hierro.
Cinco consejos para cuidar el jazmín del Cabo
- No dejar secar completamente el sustrato. Se recupera mal del estrés hídrico.
- No exponerla a sol directo intenso al mediodía. Quema el follaje.
- No fertilizar en exceso ni con productos muy fuertes. Es una planta de metabolismo delicado.
- No podar de manera drástica. La floración ocurre en brotes nuevos; una poda severa puede retrasarla.
- No regar en exceso ni dejar agua en el plato. Prefiere frescura, no pantano.


















