Más verde en el hogar: 3 plantas de interior de bajo mantenimiento, ideales para quienes no tienen tiempo ni experiencia
Siendo la mejor opción para principiantes, estas especies se adaptan a distintos ambientes del hogar y requieren pocos cuidados para mantenerse vivas y saludables.

Tener plantas en casa ya no es un lujo reservado para expertos en jardinería. En los últimos años, las plantas de interior de bajo mantenimiento se convirtieron en una de las opciones más elegidas para sumar verde a los hogares sin necesidad de dedicarles demasiado tiempo.
Resistentes, adaptables y visualmente atractivas, estas especies son ideales tanto para principiantes como para quienes buscan decorar sin complicaciones.

Además de su valor estético, numerosas plantas de interior aportan beneficios concretos: ayudan a mejorar la calidad del aire, generan una sensación de bienestar y contribuyen a crear ambientes más relajados.
Plantas de interior fáciles de cuidar: las tres opciones que casi no necesitan riego
La clave está en elegir especies que se adapten fácilmente a distintos niveles de luz y requieran riegos poco frecuentes. A continuación, te presentamos tres plantas de interior fáciles de cuidar que se destacan por su resistencia y versatilidad.
1. Sansevieria (Lengua de suegra)

La sansevieria es una de las plantas de interior más populares y recomendadas por especialistas. Su principal ventaja es su extraordinaria resistencia: tolera la falta de riego, los cambios de temperatura y los ambientes con poca luz.
Esta planta de hojas rígidas y verticales no solo es decorativa, sino que también es conocida por su capacidad para purificar el aire. Puede colocarse en livings, dormitorios o incluso en oficinas, ya que se adapta con facilidad a espacios cerrados.
En cuanto al cuidado, necesita riegos espaciados (una vez cada 10 o 15 días) y un sustrato bien drenado. El exceso de agua es su principal enemigo, por lo que conviene dejar secar la tierra entre riego y riego.
2. Pothos (Potus)

El potus es una de las plantas colgantes más elegidas para interiores gracias a su crecimiento rápido y su capacidad de adaptación. Sus hojas verdes, a veces con vetas amarillas o blancas, aportan frescura y movimiento a cualquier ambiente.
Una de sus grandes ventajas es que puede sobrevivir tanto con luz natural indirecta como en espacios más sombríos. Además, no requiere riegos constantes: alcanza con regarla cuando la capa superior del sustrato está seca.
El potus también es ideal para quienes buscan una planta “agradecida”: crece con facilidad y puede reproducirse fácilmente a partir de esquejes en agua, lo que la convierte en una excelente opción para multiplicar sin esfuerzo.
3. Zamioculca

La zamioculca es sinónimo de bajo mantenimiento. De aspecto elegante y hojas brillantes, esta planta se destaca por su capacidad para almacenar agua en sus raíces, lo que le permite soportar largos períodos sin riego.
Es ideal para interiores con poca luz natural y para personas que suelen olvidarse de regar las plantas. De hecho, prefiere la falta de agua antes que el exceso. Un riego cada dos o tres semanas suele ser más que suficiente.
Además de su resistencia, la zamioculca es muy valorada en decoración por su estética sobria, lo que la convierte en una opción frecuente para ambientes modernos y minimalistas.
Incorporar plantas de interior de bajo mantenimiento es una forma sencilla de mejorar los espacios sin sumar obligaciones. Sansevieria, pothos y zamioculca demuestran que es posible disfrutar del verde en casa incluso con poco tiempo o experiencia.

















