Cosechan niebla en el Sahara: cómo funciona la innovadora técnica en el desierto que transforma el aire en agua potable
Mediante la instalación de mallas de polímero de alta tecnología en las cumbres montañosas, el proyecto liderado por la organización no gubernamental Dar Si Hmad ha logrado capturar las microgotas suspendidas en el aire para abastecer a cientos de personas en regiones donde la lluvia es prácticamente inexistente.

Cosecha de niebla a través de redes gigantes denominadas “CloudFisher”, comunidades en Marruecos logran obtener miles de litros de agua diarios, mitigando los efectos de la sequía extrema.
En las áridas extensiones del norte de África, la cosecha de niebla en el Sahara se ha consolidado como una solución tecnológica vital para enfrentar la escasez hídrica.
Mediante la instalación de mallas de polímero de alta tecnología en las cumbres montañosas, el proyecto liderado por la organización no gubernamental Dar Si Hmad ha logrado capturar las microgotas suspendidas en el aire para abastecer a cientos de personas en regiones donde la lluvia es prácticamente inexistente.

El epicentro de esta iniciativa se encuentra en el Monte Boutmezguida, en Marruecos. En este punto estratégico, la altitud y las condiciones climáticas facilitan la formación de densas brumas que, al chocar con las redes de polietileno, se condensan y se transforman en agua líquida.
Este sistema, conocido como CloudFisher, representa el despliegue de recolección de agua atmosférica más extenso del planeta, capaz de generar hasta 37.000 litros de agua por día en condiciones óptimas de niebla.
Tecnología y sostenibilidad al servicio de la comunidad
El proceso operativo es tan sencillo como eficiente: las mallas atrapan la humedad, la cual se desliza hacia canaletas que conducen el recurso a depósitos de almacenamiento.
Posteriormente, el agua es filtrada y distribuida mediante una red de tuberías alimentada por energía solar.
Esta infraestructura no solo garantiza el acceso al recurso vital, sino que también tiene un impacto social profundo, ya que evita que mujeres y niños de las aldeas bereberes tengan que realizar trayectos de varias horas para recolectar agua de pozos distantes o contaminados.
La eficacia de la cosecha de niebla en el Sahara reside en su diseño adaptado a climas extremos. Las redes están fabricadas con materiales resistentes a ráfagas de viento superiores a los 120 km/h, lo que asegura la durabilidad del proyecto en un entorno tan hostil como el desierto.
A medida que el cambio climático intensifica las sequías globales, este modelo de “minería de nubes” se posiciona como un referente de sostenibilidad.
Al no requerir energía eléctrica convencional ni procesos químicos complejos, la obtención de agua de la atmósfera se presenta como una alternativa ecológica y de bajo costo para las poblaciones rurales que habitan en los márgenes de los desiertos más grandes del mundo.



















