
El reconocido psicoanalista Gabriel Rolón sostiene que la amistad es una forma de amor capaz de no estar presente todos los días, en la cotidianidad, sin perder la esencia y la importancia. Mientras algunas parejas sufren la falta del contacto físico, un amigo puede reaparecer luego de años y sentir y conservar el mismo cariño intacto a través de un abrazo.
La distancia no afecta el cariño, según Rolón
Además, Gabriel Rolón habla de la amistad y la define como “la capacidad de estar siendo en otro y que otro sea en mí”. En la amistad, la distancia física pierde importancia porque el vínculo se mantiene a través de la cercanía emocional. Aunque dos personas estén separadas por muchos kilómetros o pasen largos períodos sin verse, la conexión puede seguir intacta gracias al afecto y la confianza construidos con el tiempo.
Esta característica marca una diferencia con el enamoramiento. Mientras la amistad puede sostenerse sin contacto frecuente, el amor romántico suele fortalecerse con la presencia del otro.
En las relaciones de pareja, la distancia suele ser un desafío importante. La falta de contacto físico puede enfriar el vínculo si no existe una comunicación constante y una confianza sólida. A diferencia de la amistad, el amor de pareja suele necesitar una mayor presencia cotidiana para mantenerse fuerte.
En ese sentido, Gabriel Rolón retoma una idea de Borges y sostiene que la amistad es la única forma de amor que no depende de la rutina ni de verse todos los días. Por eso, dos amigos pueden reencontrarse después de nueve años y abrazarse con la misma emoción, compartir confidencias y sentir que el tiempo no pasó. Aunque la vida cambie y lleguen los años, como menciona Felipe Isidro al hablar de las dificultades físicas de la vejez, la esencia de una verdadera amistad permanece intacta.
Qué dijo Gabriel Rolón sobre el enojo en la pareja
Para el psicoanalista, sostener un vínculo también implica poder detenerse antes de reaccionar.
- Una reacción puede ser inmediata: “Somos capaces de decirle a la persona que más amamos lo más terrible solo porque en ese momento nos topó un enojo”, afirmó.
- El daño puede permanecer: “El enojo pasa, pero el daño que produjiste no pasa más”, agregó.
- Las palabras tienen consecuencias: Rolón sostuvo que, aunque después llegue el arrepentimiento, lo dicho durante una pelea puede continuar presente en el vínculo.
- “Cuando herís a alguien podés pasarte 20 años diciéndole que no quisiste decirle eso; no va a servir de nada”, expresó durante la conversación.

Por qué Rolón sostiene que el amor también incomoda
La reflexión se relaciona con otra de las ideas que desarrolló durante la entrevista: para Rolón, un buen vínculo no necesariamente es aquel en el que nunca existen dificultades.
- “Si es amor va a ser difícil y va a ser incómodo”, afirmó.
- Esa incomodidad, según explicó, puede exigir ser más paciente, comprensivo y cuidadoso con las propias reacciones.
- Desde su mirada, los vínculos también pueden impulsar a revisar conductas y aprender a responder de otra manera.
En ese sentido, Rolón volvió sobre una diferencia central de su planteo: el enojo puede desaparecer, pero aquello que se dijo o hizo mientras duraba puede permanecer mucho más tiempo.















