
El psicoanalista Gabriel Rolón reflexionó sobre el amor, las pérdidas y el duelo. “Nadie duela lo que no amó y nadie que ama no corre el riesgo de tener que enfrentar un duelo, porque en la vida todo puede perderse. Es más, todo va a perderse”, sostuvo.
Por qué Gabriel Rolón asegura que amar implica exponerse a una pérdida
- Rolón planteó durante una entrevista con Sofi Calvo en La Sesión, de HISPA, que el duelo excede la muerte física y también aparece cuando una persona debe despedirse de algo significativo que formó parte de su vida.
- Las “pequeñas muertes”: mencionó entre ellas la pérdida de la juventud, un amor o “un sueño que no fue”.
- El duelo como consecuencia del amor: sostuvo que solo puede doler aquello que previamente tuvo un valor afectivo.
- La finitud como motor: explicó que saber que algunos reencuentros pueden ser imposibles vuelve más valioso aquello que ocurre en el presente.
- “Lo potente de la vida y lo que emociona de la vida es que sabés que hay reencuentros imposibles, que nunca sabés si te vas a volver a encontrar”, expresó durante la nota.
Qué dijo sobre reemplazar rápidamente un amor después de una ruptura
- Otro de los puntos centrales de la entrevista fue qué ocurre después de una separación. Rolón cuestionó la búsqueda inmediata de otra pareja para evitar atravesar el dolor.
- No “saltar de un bote al otro”: recomendó darle lugar al sufrimiento y procesar aquello que dejó el vínculo terminado.
- Lo pendiente puede trasladarse: según explicó, comenzar otra relación sin elaborar la anterior puede llevar problemas no resueltos al nuevo vínculo.
- Sobre la metáfora de que “un clavo saca otro clavo”: rechazó esa idea. “Cuando el amor fue cierto, cuando la madera es ancha, vos le pegás a un clavo y lo metés más para adentro, no lo sacás”.
- Rolón también sostuvo que, durante un duelo, la persona ausente puede ocupar psicológicamente un espacio incluso mayor que antes.

El amor, el tiempo y las palabras que llegan demasiado tarde
- Rolón también habló de las exigencias de una pareja y rechazó la idea de que un buen vínculo necesariamente deba ser fácil.
- El amor también incomoda: afirmó que obliga a desarrollar paciencia, comprensión y control sobre las propias emociones.
- Las palabras dejan consecuencias: “Somos capaces de decirle a la persona que más amamos lo más terrible solo porque en ese momento nos topó un enojo. El enojo pasa, pero el daño que produjiste no pasa más. Las heridas narcisistas no se curan nunca”, señaló.
- El tiempo es limitado: sostuvo que expresar amor, pedir disculpas o apostar por un proyecto no debería postergarse indefinidamente.

- “Aprendí que es aquí y es ahora. Que esta es la única vida que tenemos y que la vida es nada más que tiempo”, resumió Rolón.
- Su reflexión concluyó con otra advertencia: “Lo que llega a destiempo es como si no hubiera llegado nunca”.













