El primer país del mundo que podría eliminar el cáncer de cuello de útero.
El primer país del mundo que podría eliminar el cáncer de cuello de útero. Foto: Freepik

El cáncer de cuello uterino es el cuarto tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. Según detalla la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022, se registraron aproximadamente 660.000 nuevos casos y 350.000 muertes. Por delante de este se ubican el cáncer de mama, el de pulmón y el colorrectal.

Prácticamente todos los casos de cáncer de cuello uterino están causados por la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Se trata de una infección de transmisión sexual muy común que puede afectar a la piel, la región genital y anal y la garganta. La mayoría de las personas sexualmente activas contraen este virus en algún momento de su vida, generalmente sin presentar síntomas.

En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico elimina estos virus de forma espontánea. Sin embargo, cuando la infección persiste y está provocada por determinados tipos de VPH con potencial oncogénico, pueden aparecer células anormales que, con el tiempo, evolucionan hacia un cáncer.

Útero. Fuente: Unsplash
El cáncer de cuello uterino es el cuarto tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. Foto Unsplash.

Sin embargo, este tipo de cáncer es altamente prevenible. La vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), junto con la realización del test de VPH y el PAP, permite reducir de manera significativa el riesgo de desarrollar la enfermedad. Además, cuando se detecta de forma temprana y se trata a tiempo, puede curarse.

En este escenario, un país del mundo se propuso eliminar el cáncer de cuello uterino para el año 2035, gracias a la implementación de políticas sostenidas y enfocadas en la prevención, la detección precoz y el fortalecimiento de la salud pública.

El primer país del mundo que podría eliminar el cáncer de cuello uterino

Australia se perfila como el primer país en acercarse a la eliminación del cáncer de cuello uterino, gracias a la implementación integral de estrategias de prevención tanto primaria, mediante la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), como secundaria, a través de programas sostenidos de detección cervical.

La importancia de la vacuna contra el VPH.

Según el último informe del Centro para la Excelencia en la Investigación del Control del Cáncer de Cuello Uterino, las tasas de esta enfermedad entre las mujeres australianas continúan en descenso y el país avanza de manera sostenida hacia su eliminación en la mayoría de los indicadores. De acuerdo con las proyecciones, el objetivo podría alcanzarse para el año 2035.

Uno de los datos más contundentes se registró en 2021, cuando por primera vez desde el inicio de los registros, en 1982, no se diagnosticaron casos de cáncer de cuello uterino en mujeres menores de 25 años. El informe sostiene que “este notable logro se debe casi con certeza al impacto de la vacunación contra el VPH”, lo que refuerza la importancia de las políticas públicas de prevención a largo plazo.

La importancia de la vacuna contra el VPH y los controles médicos

En Australia, la vacuna Gardasil, que protege contra el virus del papiloma humano (VPH), se ofrece de manera gratuita a personas de entre 9 y 25 años a través del Programa Nacional de Inmunización.

Cáncer de cuello de útero Foto: Freepik

Además, el rol de los médicos de cabecera ha sido clave gracias a la implementación de un programa de citología vaginal de alta calidad, que incluye la realización del PAP como herramienta fundamental para la prevención y la detección temprana de la enfermedad.

En este sentido, Rebecca White, ministra de Salud y Atención a la Tercera Edad, destacó que garantizar un cribado cervical inclusivo, accesible y eficaz es un paso esencial para alcanzar el objetivo de eliminar el cáncer de cuello uterino. Asimismo, subrayó la importancia de seguir fortaleciendo el acceso equitativo a estos controles.

Más allá de los avances, el informe también señala algunas limitaciones. En los últimos años, las tasas de vacunación contra el VPH y la participación en las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino han mostrado un leve descenso, una tendencia que deberá revertirse de manera urgente para cumplir con la meta de eliminación prevista para 2035.