Por qué no hay que arrancarse las canas: no hace que te crezcan más, pero tiene otras consecuencias negativas
Para quienes no están listos para convivir con el pelo gris, además de tintes o efectos de color, la extracción manual parece una solución rápida. Sin embargo, surgen dudas sobre si esta costumbre puede traer consecuencias para la salud capilar.

El pelo blanco suele asociarse al paso del tiempo, aunque no siempre aparece en edades avanzadas. La genética, el estrés o incluso ciertas carencias nutricionales pueden hacer que las canas se adelanten. Frente a esto, algunas personas eligen teñirse, otras las aceptan como parte de su identidad y hay quienes recurren a una práctica tan común como discutida: arrancarlas. Pero, ¿qué tan perjudicial es realmente este hábito?
Para quienes no están listos para convivir con el pelo gris, además de tintes o efectos de color, la extracción manual parece una solución rápida. Sin embargo, surgen dudas sobre si esta costumbre puede traer consecuencias para la salud capilar o si se trata solo de creencias populares.
¿Arrancar una cana hace que aparezcan más?
Existe la idea extendida de que al quitar una cana crecerán varias en su lugar, pero esto no es cierto. Cada folículo piloso genera un único cabello, por lo que no hay forma de que se multiplique. Lo que sí sucede es que, con el correr del tiempo, otros cabellos cercanos también pierdan melanina y se vuelvan blancos como parte del proceso natural de envejecimiento.

Los posibles efectos negativos
Aunque no genera más canas, arrancarlas de manera repetida puede afectar el folículo piloso, que es la estructura desde donde nace el cabello. La extracción constante provoca microtraumas que, con el tiempo, pueden debilitar el folículo e incluso hacer que deje de producir pelo, favoreciendo el afinamiento capilar o pequeñas zonas con menor densidad.
Además, esta práctica puede irritar el cuero cabelludo. Las pequeñas lesiones que se generan al tirar del cabello facilitan la inflamación y, en algunos casos, aumentan el riesgo de infecciones, sobre todo si se manipula el pelo con manos o herramientas poco higiénicas.
Cuando la cana vuelve a crecer, muchas personas notan que parece más gruesa o áspera. Esto no significa que haya cambiado su estructura, sino que el cabello nuevo emerge con una punta natural, sin el desgaste habitual del cepillado. Lo que no cambia es el color: si el folículo ya dejó de producir melanina, el cabello seguirá creciendo blanco o gris.

El rol del estrés
El estrés es uno de los factores más vinculados a la aparición temprana de canas. Si bien arrancarlas no acelera su crecimiento, convertir esta acción en un hábito compulsivo puede generar más daño que beneficio. En casos extremos, este comportamiento puede relacionarse con la tricotilomanía, un trastorno que provoca la extracción repetitiva del cabello y puede impactar tanto en la imagen personal como en la autoestima.
Opciones más saludables para manejar las canas
Para quienes prefieren disimularlas, existen alternativas menos agresivas que arrancarlas:
- Tinturas: pueden ser permanentes o semipermanentes, según el resultado buscado.
- Mechas o reflejos: ayudan a integrar las canas sin un cambio radical de color.
- Cortes estratégicos: algunos estilos disimulan mejor el cabello blanco.
- Aceptación natural: cada vez más personas eligen lucir sus canas con orgullo, aprovechando que el pelo gris se volvió una tendencia estética.

En síntesis, quitar una cana no hará que aparezcan más, pero sí puede generar daños en el cuero cabelludo y en el folículo si se convierte en una costumbre. Optar por alternativas más cuidadosas o simplemente aceptar el cabello blanco es una decisión personal, pero siempre conviene priorizar la salud capilar.


















