Remolacha
Remolacha Foto: IA

La remolacha se convirtió en uno de los superalimentos favoritos de los últimos años. Su color intenso, su sabor dulce y su versatilidad en la cocina la hacen protagonista de jugos, ensaladas, dips y hasta postres. Pero más allá de lo culinario, esta raíz destaca por su perfil nutricional: aporta vitaminas del grupo B, folatos, fibra, antioxidantes y nitratos naturales que pueden mejorar la función cardiovascular. Sin embargo, existe una pregunta frecuente: ¿cuál es la mejor forma de consumir remolacha para absorber todos sus beneficios?

Cruda: la opción más nutritiva

Consumir remolacha cruda es, en la mayoría de los casos, la manera más eficiente de preservar sus vitaminas y antioxidantes. Cuando no se somete a altas temperaturas, mantiene su contenido natural de vitamina C, folatos, polifenoles y betalaínas, los pigmentos que le dan ese color rojizo característico y que tienen propiedades antiinflamatorias.

Rallada en ensaladas, licuada en jugos o procesada en smoothies, la remolacha cruda ofrece su perfil nutricional casi intacto. Para quienes no están acostumbrados a su sabor terroso, combinarla con cítricos —como naranja o limón— o con frutas dulces —como manzana o pera— ayuda a equilibrar el gusto y mejora la absorción de ciertos nutrientes.

Jugo de remolacha. Foto: Freepik.

Hervida: práctica, pero con algunas pérdidas

Hervir la remolacha es una costumbre común, pero este método provoca que parte de las vitaminas hidrosolubles —especialmente la vitamina C y los folatos— se diluyan en el agua de cocción. Sin embargo, sigue siendo una opción saludable. Una forma de minimizar la pérdida de nutrientes es no pelarla antes de cocinarla y dejar el tallo lo más largo posible para evitar el “sangrado” del color, que es también pérdida de compuestos antioxidantes.

Una buena alternativa es aprovechar el líquido de cocción en sopas o caldos. Así, lo que se pierde en el agua vuelve al plato.

Al vapor: el equilibrio ideal

Si el objetivo es preservar nutrientes sin renunciar a la textura tierna, cocinar al vapor suele ser la mejor opción. Al no estar en contacto directo con el agua, conserva más vitaminas y mantiene mejor su color y sabor natural. Además, cocinarla al vapor facilita su digestión para quienes sienten que la remolacha cruda les cae pesada.

Jugos: una forma rápida de obtener nitratos

Los jugos de remolacha son populares entre deportistas porque concentran nitratos naturales, que pueden mejorar la circulación sanguínea y el rendimiento físico. En formato líquido, estos compuestos se absorben más rápido. Pero es importante recordar que al licuar la remolacha se pierde parte de su fibra, clave para la salud intestinal y la saciedad.

Remolacha. Foto: X
Remolacha. Foto: X

Horneada: sabor dulce y nutrientes estables

El horneado a baja temperatura concentra el sabor dulce de la remolacha y mantiene sus antioxidantes más estables que el hervido. Es ideal para preparar chips, cubos para ensaladas tibias o acompañamientos.

Conclusión

La mejor forma de consumir remolacha depende del objetivo:

  • Cruda o al vapor para conservar más nutrientes.
  • En jugo para aprovechar mejor los nitratos.
  • Al horno para potenciar sabor sin perder antioxidantes.