Tobillos hincados
Tobillos hincados Foto: Freepik

El calor y las altas temperaturas repercuten directamente en el cuerpo y, durante el verano, es frecuente notar que los zapatos aprietan más de la cuenta o que los tobillos comienzan a perder definición. Esta sensación de pesadez e incomodidad afecta la movilidad y el confort diario de muchas personas, tanto en vacaciones como en jornadas laborales.

Comprender porqué el cuerpo reacciona de esta forma es el primer paso para aliviar la molestia. Con métodos sencillos que se hacen en casa para recuperar la ligereza en las piernas, es posible pasar el verano liviano y sin ningún tipo de hinchazón.

Tobillos hincados Foto: Freepik

Hinchazón de pies y piernas en verano

La causa principal de la hinchazón en las piernas, conocida médicamente como edema, es la vasodilatación. Cuando la temperatura es alta, el organismo intenta regularla expandiendo los vasos sanguíneos para disipar el exceso de calor. Esta dilatación provoca que la circulación se vuelva más lenta y que, por efecto de la gravedad, los líquidos se acumulen en la parte inferior del cuerpo, especialmente en piernas, tobillos y pies.

Además, el calor puede afectar el funcionamiento de las válvulas venosas que ayudan a la sangre a regresar al corazón. Cuando estas válvulas trabajan con menor eficacia, parte del líquido se filtra hacia los tejidos circundantes, generando esa apariencia inflada y la sensación de tensión característica de los días con temperaturas superiores a los 30°C.

Tobillos hincados Foto: Freepik

Cómo evitar la inflamación de los pies durante el verano

Aunque la hinchazón sea común, existen medidas simples que pueden ayudar a prevenirla o reducirla:

  • Mantenerse hidratado: Beber suficiente agua favorece la eliminación del exceso de sal, uno de los principales responsables de la retención de líquidos.
  • Evitar el sedentarismo: Caminar regularmente activa la “bomba muscular” de las pantorrillas, facilitando el retorno venoso.
  • Usar ropa y calzado cómodos: Evitar prendas demasiado ajustadas que dificulten la circulación.
  • Elevar las piernas al final del día: Descansar con las piernas elevadas por encima del nivel del corazón durante 15 o 20 minutos ayuda a que la gravedad favorezca el drenaje de los líquidos acumulados.

Otra forma de aliviar la hinchazón de los tobillos es a través de la técnica llamada baños de contraste, utilizada muy frecuentemente por la fisioterapia, que consiste en alternar la inmersión de los pies en agua caliente y fría.

Ducha. Foto: Freepik
Baños de contraste

Este cambio de temperatura produce un efecto de “bombeo” vascular:

  • El calor dilata los vasos sanguíneos.
  • El frío los contrae.

Esta alternancia estimula la circulación local, ayuda a evacuar el exceso de líquidos acumulados en los tejidos y reduce tanto la inflamación como el dolor.

Cómo realizarlos correctamente

  • Preparar dos recipientes:
  • Uno con agua caliente a 35°C–40°C.
  • Otro con agua fría a 5°C–10°C.
  • Sumergir los pies en el agua caliente durante 3 a 4 minutos.
  • Cambiar inmediatamente al agua fría durante 1 minuto.
  • Repetir el ciclo durante aproximadamente 20 minutos.
  • Finalizar siempre con agua fría para potenciar el efecto antiinflamatorio y analgésico.

Aunque la hinchazón estival suele ser leve y pasajera, si el edema aparece de forma repentina, es muy doloroso, afecta solo una pierna o se acompaña de otros síntomas, es importante consultar a un profesional de la salud para descartar problemas circulatorios u otras afecciones.