Cómo funciona el “marcapasos cerebral”
Cómo funciona el “marcapasos cerebral” Foto: Foto generada con IA Canal 26

La enfermedad de Parkinson es uno de los grandes desafíos médicos del siglo XXI. Afecta a millones de personas en el mundo y, aunque no tiene cura, la ciencia avanza a pasos firmes para ofrecer tratamientos capaces de mejorar la calidad de vida cuando la medicación deja de dar resultados. Entre esas opciones, la estimulación cerebral profunda, conocida popularmente como marcapasos cerebral, se posiciona como una de las terapias más innovadoras y personalizadas para los casos avanzados.

Este procedimiento, que ya se realiza en centros de alta complejidad en Argentina y el mundo, permite reducir temblores, rigidez y lentitud de movimientos, devolviendo autonomía a pacientes que habían llegado a un punto límite en el tratamiento farmacológico.

¿Qué es el marcapasos cerebral y cómo funciona?

La estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés) es una técnica neuroquirúrgica que consiste en implantar electrodos en áreas específicas del cerebro relacionadas con el control del movimiento. Estos electrodos se conectan a un dispositivo generador de impulsos eléctricos, similar a un marcapasos cardíaco, que se coloca debajo de la piel, generalmente en el pecho.

Los impulsos eléctricos emitidos por el dispositivo modulan la actividad de los circuitos neuronales alterados por el Parkinson, ayudando a normalizar las señales cerebrales y disminuir los síntomas motores más invalidantes. A diferencia de otras cirugías, esta técnica no destruye tejido cerebral y es completamente ajustable con el tiempo.

El mal de Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa. Foto: Unsplash
El mal de Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa. Foto: Unsplash

Cuándo se indica esta cirugía

No todos los pacientes con Parkinson son candidatos al marcapasos cerebral. La estimulación cerebral profunda está indicada principalmente en personas que:

  • Llevan varios años con la enfermedad
  • Presentan fluctuaciones motoras severas
  • No logran controlar los síntomas solo con medicación
  • Mantienen preservadas las funciones cognitivas y emocionales

En estos casos, la DBS surge como una alternativa terapéutica revolucionaria, especialmente cuando los fármacos comienzan a generar efectos adversos como disquinesias o movimientos involuntarios.

Una cirugía de máxima precisión y trabajo en equipo

El procedimiento requiere una planificación altamente especializada. Antes de la intervención se realizan estudios de neuroimagen avanzada, como resonancias magnéticas, que permiten localizar con exactitud el punto donde se colocarán los electrodos. Durante la cirugía, el paciente puede permanecer despierto bajo sedación, lo que posibilita evaluar la respuesta cerebral en tiempo real y garantizar la máxima seguridad.

Uno de los aspectos clave de esta técnica es su enfoque multidisciplinario. Neurocirujanos, neurólogos, neuropsicólogos, psiquiatras y personal técnico trabajan de manera coordinada, tanto en la etapa quirúrgica como en el seguimiento posterior.

Tratamiento personalizado y ajustes a medida

Una de las mayores ventajas del marcapasos cerebral es que no existe una configuración única. Cada paciente presenta un tipo de Parkinson distinto y un patrón particular de síntomas. Por eso, el neuroestimulador se programa de forma personalizada y puede ajustarse tantas veces como sea necesario sin requerir nuevas cirugías.

Este seguimiento permite adaptar la estimulación a la evolución de la enfermedad, algo que no siempre es posible con la medicación tradicional.

Parkinson, salud, enfermedades, ciencia
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Resultados y recuperación

Si bien el marcapasos cerebral no cura el Parkinson, los beneficios pueden ser significativos. Miles de pacientes en todo el mundo lograron recuperar independencia para actividades cotidianas como caminar, vestirse o alimentarse, además de una notable reducción de los temblores y la rigidez.

La recuperación suele ser rápida, con internaciones breves y controles ambulatorios para ajustar el dispositivo. Con el tiempo, muchos pacientes pueden incluso reducir la dosis de medicamentos, siempre bajo supervisión médica.

Un avance clave para una población que envejece

En un contexto global donde la expectativa de vida aumenta y las enfermedades neurodegenerativas son cada vez más frecuentes, la estimulación cerebral profunda representa un antes y un después en el tratamiento del Parkinson avanzado. No solo aporta beneficios clínicos, sino que devuelve una mirada de esperanza a pacientes y familias que conviven día a día con esta enfermedad.