Hito histórico de la ciencia argentina: científicos revelan el mayor misterio sobre el centro de la Vía Láctea
Un equipo internacional con especialistas del CONICET detectó que el centro de la Vía Láctea podría no ser el agujero negro supermasivo que creíamos. Nuevas evidencias apuntan a un núcleo compacto y ultra denso de materia oscura que reescribe lo que sabemos de nuestra galaxia.

Científicos del CONICET colaboraron con un equipo internacional de astrofísicos para realizar un descubrimiento sin precedentes. Durante muchos años, la comunidad científica sostuvo que en el medio de la Vía Láctea había un agujero negro supermasivo conocido como Safittarius A (Sgr. A), ubicado a 26 mil años luz de la Tierra, en la constelación de Sagitario. Sin embargo, una investigación lo cambió todo.
En un estudio publicado recientemente en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, el equipo internacional, integrado por expertos del IALP; ICRANet (Italia); INAF (Italia); GIRG (Colombia) y el I. Physikalisches Institut zu Köln (Alemania); comunica que en ese espacio podría existir un núcleo compacto y super denso de materia oscura; distinto al agujero negro.

Vía Láctea: Por qué este descubrimiento argentino podría cambiar la astronomía
La posibilidad nunca antes pensada hasta el momento es este nuevo modelo de materia oscura que, a diferencia del agujero negro que es una región del espacio con una gravedad con intensidad tal que nada puede escapar; representa un tipo particular de materia oscura, que estaría compuesta por partículas subatómicas llamadas fermiones, podría formar una estructura con dos partes:
- Un núcleo extremadamente denso y compacto en el centro.
- Un halo amplio y difuso que rodea la galaxia.
Qué observaron los científicos y cómo llegaron a la nueva conclusión
Los científicos observaron un “núcleo-halo” que actuaría como una entidad única continua. El núcleo interno sería tan masivo que imitaría la fuerza gravitatoria de un agujero negro, lo que explica el movimiento de las llamadas “estrellas S”, que giran alrededor del centro a miles de kilómetros por segundo. Al mismo tiempo, el halo exterior ayudaría a entender cómo rotan las estrellas más lejanas en la galaxia, algo que fue medido con gran precisión por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea.

Un artículo publicado en la página oficial del Conicet afirma: “El nuevo estudio demuestra que un modelo específico de materia oscura compuesto por fermiones, es decir, partículas subatómicas ligeras, puede crear una estructura cósmica única: un núcleo compacto y superdenso rodeado por un vasto y difuso halo. Esta configuración de núcleo-halo actúa como una entidad única y unificada”,
“Esta es la primera vez que un modelo de materia oscura logra conectar estas escalas tan diferentes y las órbitas de varios objetos, incluyendo datos modernos de curvas de rotación y de estrellas centrales”, explicó Carlos Argüelles, investigador del Conicet en el IALP y coautor argentino del estudio.
“No estamos simplemente reemplazando el agujero negro con un objeto oscuro. Estamos proponiendo que el objeto central supermasivo y el halo de materia oscura de la galaxia son dos manifestaciones de la misma sustancia continua”, sumó el investigador. De esta forma, se abrió una nueva discusión global para la comunidad científica.














